Inspirada en la aviación, la tecnología de Mercedes resuelve los fallos de sus rivales y permite maniobras completas sin cruzarse de manos
Mercedes-Benz presentó un sistema de dirección electrónica (steer-by-wire) que elimina la conexión física entre el volante y las ruedas, sustituyendo la columna de dirección tradicional por impulsos digitales. La tecnología inspirada en la aviación debuta como opción en la renovada gama de sedanes eléctricos EQS, que está prevista para su lanzamiento en el mercado estadounidense a finales de este año.
A diferencia de los sistemas convencionales, esta configuración utiliza sensores y actuadores para transmitir las órdenes del conductor. Para mitigar el riesgo de fallos eléctricos, el equipo dispone de dos canales de señal independientes. Si ambos presentan problemas, el sistema de dirección de la rueda trasera (hasta 10°) asume la función de guiar el vehículo hasta una parada segura, asegurando un control direccional mínimo.
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El principal atractivo de la innovación es la adopción de un volante con forma de joystick (yugo). A diferencia de soluciones similares criticadas en los modelos Tesla, Mercedes utiliza una relación de dirección variable. A bajas velocidades, el sistema se vuelve extremadamente directo, permitiendo que el recorrido total de parada a parada sea solo de 180 grados. Esto elimina la necesidad de cruzar las manos en giros cerrados o en señales de alerta.

El diseño de componentes elimina las secciones superior e inferior del borde, manteniendo los laterales cerrados para inducir la correcta posición de la mano a las “9:15 a.m.” En las evaluaciones dinámicas iniciales, el mecanismo demostró respuestas ágiles y funcionamiento fluido en circuitos de slalom, aunque la sensibilidad de la dirección, sumada a la asistencia trasera, requiere un periodo de adaptación por parte del piloto.
Aunque el sedán funciona como una muestra tecnológica, la aplicación del sistema de dirección por cable parece prometedora para los vehículos deportivos, donde se valora la precisión y la eliminación de vibraciones en las columnas. La aceptación final dependerá de la capacidad de la marca para replicar la sensibilidad táctil de las columnas mecánicas a velocidades de autopista.