La estrategia de marcas como Geely y Chery prioriza motores eléctricos potentes y baterías más pequeñas para reducir costes y ganar mercados globales
Los fabricantes chinos, tras consolidar su hegemonía en el segmento de vehículos eléctricos y enchufables, comenzarán una nueva fase de expansión global en 2026: el ataque directo a los híbridos convencionales (HEV), un nicho históricamente dominado por Toyota. Gigantes como Geely y Chery están redirigiendo los esfuerzos hacia modelos que no requieren cobro externo, dirigiéndose a mercados donde la infraestructura eléctrica es limitada o el coste de la energía es alto.
Este cambio de rumbo responde al fin de las subvenciones gubernamentales en China para híbridos enchufables y a la necesidad de optimizar los márgenes de beneficio. Al utilizar baterías significativamente más pequeñas que las aplicadas en vehículos eléctricos puros, los fabricantes reducen la exposición a la volatilidad del precio del litio. Esta ingeniería financiera permite mantener precios competitivos en las exportaciones a países emergentes, donde el poder adquisitivo es un factor determinante.

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A diferencia del enfoque japonés, que favorece la fluidez de funcionamiento y el consumo urbano, los nuevos sistemas chinos apuestan por un alto rendimiento eléctrico. Marcas como Geely utilizan transmisiones híbridas dedicadas (DHT) con múltiples marchas combinadas con motores eléctricos que entregan entre 176 y 245 CV. El objetivo técnico es alcanzar marcas de consumo cercanas a 2 litros por cada 100 km, equivalente a una eficiencia de 50 km/l.
Changan avanza con el sistema Blue Core, que alterna predictivamente entre tracción eléctrica y combustión directa para optimizar el rendimiento. Chery, por su parte, está probando prototipos con baterías de 5 kWh — una capacidad superior a la media del segmento — buscando una “zona gris” que ofrezca mayor autonomía en modo puramente eléctrico sin necesidad de conexión a enchufes. Con el asedio fiscal que se acerca a los vehículos puramente eléctricos en Occidente, el híbrido tradicional emerge como el vector estratégico para la consolidación china en el mercado automovilístico mundial.