Farizon F3E: VUC llega por R$ 240 mil para ser el Bongo eléctrico
Con la vista puesta en los grandes propietarios de flotas urbanas de reparto, Farizon F3E debuta con un ecosistema para eliminar el impacto de los camiones diésel en los ingresos
Publicado el 08/09/2026 a las 15:00
Actualizado el 08/09/2026 a las 15:59
Farizon, una empresa del Grupo Geely, acaba de iniciar su operación en el mercado brasileño con el F3E, un VUC eléctrico de hasta 3,5 toneladas que llega al país por R$ 240 mil. El camión llega simultáneamente con su lanzamiento en otros mercados, como China, y su principal aplicación son las operaciones de distribución urbana, especialmente las relacionadas con el comercio electrónico y las entregas de última milla.
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Mundial La estrategia de la marca, representada aquí por el Grupo Madera, se basa en la evaluación de que el transporte urbano será una de las áreas de mayor avance en electrificación en Brasil. El F3E fue desarrollado para operaciones optimizadas. Es decir, en la condición de que el vehículo regrese al taller a diario y pueda recargarse durante la noche.

El modelo está equipado con un motor eléctrico de 150 CV y 30,6 kgfm de par, alimentado por una batería de LiFePO4 de 72,84 kWh de Fosfato de Hierro Litio (LiFePO4), que promete autonomía en un rango de 250 km. Según el fabricante, la combinación ofrece un equilibrio en la entrega de potencia y el kilometraje medio practicado por los propietarios de flotas.
En nuestras encuestas, basadas en las operaciones de grandes empresas de comercio electrónico en rutas urbanas, el kilometraje medio de un VUC es de alrededor de 120 km. Esto significa que el F3E, dependiendo de la operación, puede estar hasta dos días sin recargar”, comenta Rodrigo Pikussa, responsable de las operaciones de Farizon en Brasil.
Detalles del Farizon F3E
Uno de los diferenciales del modelo es la distancia entre ejes de 3,70 metros, 60 centímetros más alta que la de una configuración convencional en el segmento. Según Rodrigo Pikussa, responsable de las operaciones de Farizon en Brasil, la medida permite la instalación de maleteros más grandes que no necesitan ser tan altos. “Cuando el maletero es demasiado alto, hay un compromiso de estabilidad, sin mencionar que existen limitaciones en apilar la carga”, explica.
Además, el camión cuenta con características sofisticadas del coche, como arranque sin llave, asistentes de conducción, climatizador digital, cuadro de instrumentos digital y multimedia flotante con conexión para smartphones. “Hoy en día, el propietario de la flota ya piensa en el contenido a bordo, lo que aumenta la satisfacción y retención del conductor. Además, el conductor de comercio electrónico es muy solicitado y, estadísticamente debido al número de reclamaciones, está expuesto a más riesgos. Las herramientas de asistencia reducirán los accidentes y, en consecuencia, los costes operativos, además de ofrecer más seguridad a quienes pasan horas al volante”, comenta.
Racionalidad en la batería y autonomía

El F3E también dispone de opciones de carga rápida, lo que permite ampliar el uso del vehículo cuando sea necesario. El vehículo soporta diferentes tipos de cargadores como una caja de 7 kW, así como recarga en redes trifásicas e incluso en estaciones de corriente continua de hasta 100 kW.
Sin embargo, para Farizon, la operación más eficiente no depende necesariamente de recargas rápidas. El escenario ideal es uno en el que la ruta sea predecible y haya un punto fijo de recarga en la base, especialmente por la noche, que puede pasar unas horas en el enchufe sin necesidad de un cargador tan potente (y caro), además de que el coste de la energía suele ser menor.
La autonomía también se dimensionó para evitar un exceso de peso causado por baterías más grandes. Para Pikussa, los vehículos urbanos no necesitan necesariamente superar los 300 kilómetros de autonomía. Una batería más grande añadiría peso y coste sin necesariamente beneficiarse de una operación que recorre distancias más cortas a diario.
Eléctrico como herramienta para reducir costes
Farizon sostiene que la decisión de electrificar vehículos comerciales ya no está asociada solo a la imagen corporativa o a compromisos medioambientales. La evaluación de la empresa es que el coste operativo está empezando a ser el principal argumento para reemplazar los modelos de combustión.
El F3E cuesta R$ 45 mil más que un Kia Bongo de 2,5 toneladas, utilizado por la empresa como referencia de mercado, con un precio en el rango de R$ 195 mil. Según Pikussa, esta diferencia ya puede compensarse con la operación del vehículo eléctrico, dependiendo del kilometraje diario, el precio del diésel y la tarifa eléctrica.
Otro punto que considera la empresa es el mantenimiento. Los vehículos eléctricos requieren menos mantenimiento que un coche de combustión. Los defectos en el motor y la transmisión son recurrentes en motores térmicos y prácticamente inexistentes en un vehículo eléctrico. Además, el gran temor a un defecto en la batería es mitigado por el fabricante, que ofrece una garantía de ocho años o 400.000 kilómetros.
“Se espera que el vehículo sea reemplazado, de media, tras cinco años de uso, mientras que la batería tiene una vida útil más larga que el propio camión. La ausencia de componentes como el motor de combustión, el sistema de escape y la caja de cambios también reduce el número de elementos sujetos a mantenimiento”, explica.
Farizon también proyecta un comportamiento diferente en el mercado de segunda mano. La empresa evalúa que la demanda de vehículos eléctricos usados ya está empezando a superar la de los modelos de combustión en algunos segmentos y que esta tendencia podría afectar a los vehículos comerciales. En este escenario, el valor residual del F3E sería otro factor a considerar en la cuenta de adquisición.
“Un vehículo de combustión tendrá un alto coste de mantenimiento tras cinco años de uso, a diferencia de uno eléctrico, que si necesita reparación tendrá avería ocasional en el taller de carrocería. No hay rotura de caja ni quema de aceite en un vehículo eléctrico. Para el segundo propietario también es una tranquilidad.
Enfoque inicial en grandes flotas
Farizon comienza con ventas directas y su propio equipo, priorizando a los grandes operadores de transporte y empresas de comercio electrónico. La estrategia busca generar volumen antes de expandir la distribución a través de socios regionales. La empresa ya ha iniciado acuerdos con redes de concesionarios en las regiones Sur y Sureste y tiene la intención de ampliar la cobertura de forma gradual.

La posventa se basará en un mantenimiento simplificado y en intervalos más largos entre intervenciones. La marca también utiliza unidades de servicio móvil, transformando furgonetas en talleres para realizar servicios directamente en las bases de las empresas, incluso al final del turno.
Para reparaciones y colisiones más complejas, la estrategia contempla colaboraciones con talleres autorizados con un estándar definido por la marca, con la participación de la estructura móvil cuando sea necesario.
Farizon también ofrece la infraestructura necesaria para la operación eléctrica. Dentro del grupo, una división trabaja con cargadores y ofrece equipos de 7 a 160 kW, así como proyectos para centrales eléctricas y consultoría para la instalación.
La propuesta es evaluar la infraestructura de cada operación antes de definir el equipo. El análisis considera el perfil de la flota, la rutina de los vehículos, los horarios de carga y la demanda energética. “La solución no es el vehículo, sino el ecosistema”, resume Pikussa.
Con F3E, Farizon pretende posicionar el camión eléctrico como una herramienta de productividad para operaciones urbanas. La lógica defendida por la empresa es que, organizando horarios, rutas, recargas y conducción de forma más racional, el operador también puede mejorar la eficiencia de la propia flota de combustión (siempre que sobreviva).
