El propietario gasta 35 mil rands en el faro original del Lamborghini, pero el fallo deja el coche ‘tuerto’ de todos modos

Un defecto crónico de calor en los faros del Urus hace que la luz blanca se vuelva amarilla, lo que requiere reemplazos que superen los 30 mil R$ por unidad

Al cambiar un faro Urus, el original acaba amarillentándose debido a un defecto de diseño en el coche (Fotos: Reddit)
Por Tom Schuenk
Publicado el 05/05/2026 a las 22:00
Actualizado el 05/05/2026 a las 22:19

Los propietarios del Lamborghini Urus — uno de los SUV más codiciados del mercado de lujo — se enfrentan a un dilema estético que pone a la luz las debilidades de sus componentes altamente complejos. Esto se debe a que un defecto de diseño en los faros LED de las unidades del coche ha provocado el amarilamiento temprano de la luz diurna (DRL), transformando la firma visual blanca y nítida en un tono sucio y asimétrico.

El problema tuvo repercusiones tras un reportaje en el foro de Reddit, donde un propietario demostró que el problema técnico radica en la excesiva proximidad entre los módulos LED y el tubo guía de luz dentro de la carcasa del faro. Con el uso, el calor excesivo generado por los diodos quema el extremo del componente acrílico, cambiando la temperatura de color de la luz.

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El “efecto secundario”

La gravedad del caso se hizo pública después de que el propietario sustituyera únicamente el faro del lado del pasajero, dañado en una colisión. El nuevo componente ha recuperado su brillo original, evidenciando el desgaste amarillento del faro del conductor, que se ha mantenido original. El resultado es una asimetría evidente que, según el propietario del SUV, compromete el valor de reventa y la identidad visual del vehículo, equipado con un motor V8 de 650 CV.

Sin embargo, la solución se topa con cifras astronómicas: cada conjunto óptico cuesta entre 5.000 y 7.000 dólares estadounidenses. En los valores convertidos al mercado brasileño, el coste unitario supera los 35 mil R$. El estancamiento financiero se agrava por la actitud de las compañías de seguros, que rutinariamente se niegan a pagar la sustitución del componente intacto, alegando que el amarilleo es un desgaste natural o defecto de fabricación, y no una consecuencia directa de un accidente.

Aunque los expertos recomiendan reemplazar el par para garantizar la armonía estética, el episodio plantea debates sobre la obsolescencia de las tecnologías en los superdeportivos y la responsabilidad de las marcas ante fallos crónicos que surgen poco después de que expire la garantía oficial.

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