Tras años defendiendo los botones físicos, Mazda apuesta por las pantallas en el nuevo CX-5 y afirma que el cambio hace que el conductor sea más seguro
Mazda, históricamente uno de los mayores defensores de los botones físicos en el salpicadero, protagonizó un giro de posicionamiento con el nuevo CX-5 2026. El fabricante japonés, que durante años ha criticado las pantallas táctiles como fuente de distracción, ahora sostiene que esta tecnología puede ser en realidad más segura para el conductor.
La justificación vino del director del programa CX-5, Koichiro Yamaguchi. Según él, la disposición tradicional, con paneles inferiores que pueden unir 15 interruptores de aspecto similar, obliga al conductor a apartar la vista de la carretera durante más tiempo para localizar la función deseada.

La antigua generación del Mazda CX-5 apuesta por pantallas más pequeñas y botones más accesibles. El giro llama la atención porque Mazda resistió la fiebre de las pantallas gigantes durante más tiempo que casi cualquier competidor. Mientras gran parte de la industria se inclinaba hacia paneles dominados por el cristal, la marca insistía en centrales eléctricas de tamaño modesto controladas por un mando rotatorio en la consola. No fue casualidad, en cuanto se presentó el nuevo CX-5, gran parte de la repercusión se centró precisamente en la desaparición de los botones. Con el modelo, esta resistencia llega a su fin.
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En la práctica, la marca sustituyó la antigua unidad de control de 10,25″, operada por el controlador rotativo, por una pantalla mucho más grande: 12,9″ de serie y 15,6″ en la versión tope de gama. El set incluye el sistema integrado de Google, además de Apple CarPlay y Android Auto. Para reducir el tiempo de vista fuera de la pista, el fabricante mantuvo los comandos más usados en la columna de dirección, como el volumen, y empezó a concentrar el control climático en la propia pantalla.
El razonamiento de Yamaguchi es que la posición más alta de la pantalla permite al conductor comprobar las funciones con un movimiento de mirada mucho menor que el que requieren los botones bajos, lo que reduciría la carga cognitiva y la desviación de atención.
A pesar de la apuesta, Mazda adopta un tono cauteloso. Yamaguchi afirmó que la empresa está dispuesta a escuchar a los clientes y no descarta la posibilidad de retroceder, reintroducir botones, si el público muestra preferencia o dificultad con la nueva interfaz. “Primero necesitamos la opinión de los consumidores”, declaró. Por ahora, la estrategia es equilibrar la modernidad de las pantallas con la necesidad de seguridad al volante, en un momento en que parte de la industria, por otro lado, ha vuelto a recuperar controles físicos.