Stellantis vuelve a apostar por los combustibles fósiles en modelos de pasajeros y comerciales tras estancarse la demanda de vehículos eléctricos en Europa
El grupo Stellantis está promoviendo un cambio estratégico en su cartera europea para hacer frente al estancamiento del mercado de vehículos eléctricos y al avance de los fabricantes chinos. Contrariamente a la tendencia global de la electrificación total, la empresa ha decidido reintroducir los trenes motrizes diésel en varios modelos de pasajeros en Europa. Esta medida se produce después de que la demanda de modelos a batería no cumpliera con las expectativas, lo que obligó al grupo a buscar alternativas para una rentabilidad inmediata.
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La reanudación del diésel actúa como una “zona de exclusión” frente a marcas chinas, como BYD y MG, que se centran masivamente en eléctricos e híbridos enchufables. Como los nuevos participantes han saltado la fase de desarrollo de motores diésel modernos, Stellantis ocupa un espacio técnico donde sus rivales aún no pueden competir. Entre los modelos que vuelven a ofrecer este combustible se encuentran las furgonetas Opel Combo, Citroën Berlingo y Peugeot Rifter, así como los sedanes y hatches Peugeot 308 y Opel Astra.
El factor financiero fue decisivo para la recuperación. Stellantis registró recientemente cargos por valor de 22.200 millones de euros (unos R$ 128.700 millones) derivados de pérdidas reducidas relacionadas con los frustrados objetivos de vehículos eléctricos. Además, el panorama político global, incluyendo la relajación de los objetivos de emisiones en la Unión Europea y la desregulación medioambiental en Estados Unidos, ha aliviado la presión sobre los extremos de los motores térmicos.
En el segmento de lujo, la demanda de autonomía y par motor a largas distancias aseguró el mantenimiento del diésel para modelos como el DS 7 y la línea Alfa Romeo (Giulia y Stelvio). Aunque la cuota del diésel en el mercado europeo se ha desplomado del 50% en 2015 a solo el 7,7% en 2025, el combustible sigue considerándose una solución rentable para propietarios de flotas y conductores que recorren largos kilometrajes mensuales. Para Stellantis, el motor que muchos consideraban obsoleto se ha convertido en un escudo vital para preservar su cuota de mercado.