El velero más grande del mundo se enfrenta a obstáculos logísticos en puertos y eventos exclusivos; Multimillonario estudia deshacerse de la nave dos años después de la controversia
El multimillonario Jeff Bezos, fundador de Amazon, está considerando poner a la venta su vehículo más extravagante: el yate Koru. Valorado en 500 millones de dólares estadounidenses (unos 2.500 millones de R$), el buque es considerado el velero más grande del mundo. La venta llega después de que el multimillonario se enfrentara a una serie de limitaciones logísticas que convirtieron el ocio en un desafío operativo constante.
Desde su creación, la historia de Koru ha estado marcada por controversias. Durante la fase final de construcción en los Países Bajos, el proyecto generó un incidente diplomático al requerir el posible desmantelamiento del histórico puente Koningshaven en Róterdam para que el yate pudiera llegar al mar abierto. Aunque la estructura no fue retirada, el episodio anticipó las dificultades que el tamaño de la embarcación supondría en la vida diaria de Bezos.
VÉASE TAMBIÉN:
Con 127 metros de eslora, el yate se enfrenta a obstáculos prácticos en destinos tradicionales de la élite global. En Florida, el Koru no puede atracar en varias zonas privadas deseadas por el multimillonario debido al calado y la altura de sus mástiles. El problema se repite en eventos prestigiosos como el Gran Premio de Mónaco, donde el tamaño del buque supera los límites de espacio de los puertos locales, obligando a Bezos a permanecer anclado lejos de la costa.
Diseñado para lograr la máxima elegancia, el interior puede alojar hasta 18 huéspedes en nueve camarotes de alta gama, atendidos por una tripulación de 36 personas. Entre los atractivos tecnológicos se encuentran una piscina de fondo de cristal y varios jacuzzis. Un detalle que despierta la curiosidad es la escultura personalizada en el arco, inspirada en los rasgos de su prometida, Lauren Sánchez.
La operación de lujo también incluye el Abeona, un buque de apoyo valorado en 75 millones de dólares estadounidenses que cuenta con su propio helipuerto. En conjunto, los buques requieren una inversión anual estimada de 30 millones de dólares solo para mantenimiento y tripulación, un coste que, sumado a la baja movilidad, parece haber pesado en la decisión de Bezos de reevaluar la permanencia del activo en su cartera.