Con el bloqueo en el estrecho de Ormuz, una tonelada de aluminio saltó de 3.220 a 6.100 dólares en un año; Los fabricantes ya proyectan costes adicionales para multimillonarios.
La escalada de tensiones en Oriente Medio y el consiguiente bloqueo de rutas comerciales críticas, como el Estrecho de Ormuz, han impuesto un nuevo cuello de botella a la industria automovilística global en 2026. El detonante de la crisis radica en el disparado precio del aluminio — una materia prima esencial para los vehículos modernos, cuyo coste de producción amenaza con repercutir al consumidor final a escala global. Sin embargo, la presión no se limita al metal: los productos petrolíferos, el acero y el cobre siguen una trayectoria similar, elevando el coste de producción entre 500 y 1.500 dólares por unidad.
Según datos de The Wall Street Journal, el valor del metal ha subido un 90% en el último año. El movimiento está impulsado por una combinación de aranceles a la importación y el impacto directo del conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán en el flujo de exportaciones del Golfo Pérsico, una región responsable de aproximadamente el 20% del suministro mundial de aluminio.
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Según S&P Global, el precio por tonelada de aluminio saltó de 3.220 a 6.100 dólares en solo doce meses. Dado este escenario, Ford, por ejemplo, revisó su proyección de gasto en materias primas a 2.000 millones de dólares estadounidenses en 2025. En conjunto, General Motors y Stellantis pronostican un aumento conjunto de hasta 5.000 millones de dólares estadounidenses en gastos en materiales para finales de 2026.
El sector ahora se enfrenta al reto de transmitir estos valores. Con la demanda global debilitada en el primer trimestre de 2026 y una crisis de combustible en curso, nuevas subidas de precios podrían alejar a los compradores. Sin alternativas viables para sustituir el aluminio a corto plazo —un proceso que requeriría reformulaciones multimillonarias de fábricas—, los fabricantes de automóviles operan en el límite entre absorber pérdidas y el riesgo de estancar las ventas en un mercado saturado.