Para Alexey Semenov, Ferrari Luce desperdicia referencias como el Testarossa y deja el interior insensible al peso del caballo rampante
El diseñador Alexey Semenov, que firmó proyectos como el Fiat 500e, la segunda generación del Nio ES6 y el GWM Tank 700, analizó en exclusiva el controvertido Ferrari Luce, el primer modelo 100% eléctrico del fabricante italiano, en exclusiva para la web CarNewsChina. Para el experto, el superdeportivo representa una oportunidad perdida al exponer el conflicto entre el diseño industrial puro y las proporciones clásicas del diseño automovilístico tradicional.
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El análisis señala graves fallos en la distribución de los volúmenes corporales. El vehículo se describe como bajo, estrecho y alto, una combinación que genera una sensación incómoda de compresión visual. El error más evidente está en las ruedas: aunque el modelo usa enormes llantas de 23″ delantera y 24″ detrás, el resultado es contraintuitivo.

Semenov explica que el acabado aerodinámico con la división de color redujo el peso visual de las piezas. En la práctica, las ruedas parecen medir 14 o 15 pulgadas, muy lejos de la grandeza esperada de un deportivo de este calibre.
Si la parte delantera es el punto más resuelto del conjunto, según Semenov, la parte trasera no mantiene la misma confianza: se clasifica como ancha, alta y excesivamente comprimida, y el intento de reinterpretar las clásicas cuatro luces traseras circulares de la marca resulta en una caída abrupta del techo. Para el diseñador, Ferrari podría haber buscado inspiración en modelos como el Testarossa, que sintetizaba magistralmente el pensamiento industrial y el drama automovilístico.

El interior del Ferrari Luce, en cambio, recibió elogios técnicos por parte del diseñador: se describía como seguro, coherente y rico en detalles mecánicos y táctiles de alta calidad. El gran problema, sin embargo, es la falta de contexto.
Según Semenov, la cabina funcionaría perfectamente en un coche eléctrico urbano de una marca premium emergente, pero plantea una incómoda cuestión sobre la identidad en un coche del tamaño de un Ferrari, y el diseño no ofrece una respuesta convincente a la carga emocional y deportiva que requiere el caballo rampante.
