La MPF solicita una orden judicial para prohibir la gasolina con más etanol y afirma que no hay pruebas de que la mezcla sea segura
La demanda afirma que el aumento del 30% al 32% se basó en pruebas E30 y podría acelerar la corrosión y el desgaste de los motores del país
Publicado el 22/07/2026 a las 19:18
Actualizado el 23/07/2026 a las 00:33
El Ministerio Federal Público (MPF) ha acudido a los tribunales para intentar detener la nueva fórmula de gasolina brasileña, que contiene más etanol en la mezcla. La agencia presentó una demanda civil pública, con una solicitud de medida cautelar, para suspender la decisión del gobierno que elevaba la mezcla obligatoria de etanol en la gasolina del 30% (E30) al 32% (E32). La intención es detener el cambio hasta que existan estudios técnicos específicos que demuestren que el combustible es seguro para los coches que circulan en el país.
Según el comunicado de la MPF, “el objetivo es interrumpir el cambio hasta que estudios técnicos demuestren que el nuevo combustible es seguro para los vehículos que circulan en el país, garantizando la protección del consumidor y la transparencia en las políticas energéticas.”
Qué motivó la acción de la MPF
El punto central del cuestionamiento es el método. Para la MPF, el Consejo Nacional de Política Energética (CNPE) aprobó el cambio el 14 de julio sin el análisis de impacto adecuado y sin demostrar científicamente que la medida sea factible para la flota nacional. Según la demanda, el sindicato habría utilizado investigaciones realizadas para la mezcla anterior, del 30%, aprovechando el margen de tolerancia del 2% ya previsto en esas pruebas.
El problema, argumenta la agencia, es que estos estudios sirvieron para evaluar el rendimiento y la conducibilidad con E30 — y no para validar que E32 fuera un estándar obligatorio y permanente. Según la MPF, falta una evaluación concluyente sobre la durabilidad de los componentes, las emisiones, la autonomía y la compatibilidad con la variedad de la flota. Por cierto, la especificación E32 admite hasta un 34% de etanol, un rango que tampoco habría sido validado.
En la práctica, según la demanda, el exceso de alcohol puede causar corrosión en las piezas metálicas, desgaste prematuro de las bombas y fallos en la inyección electrónica, con mayor riesgo en motocicletas, vehículos antiguos e importados. Para la MPF, la medida transfiere al ciudadano el riesgo de problemas mecánicos: como el conductor no elige el combustible para el que fue diseñado su coche, correspondería al Estado garantizar la seguridad de lo que se vende en las bombas. La preocupación se ve reforzada por Anfavea, que históricamente cobra largas pruebas de ingeniería antes de aumentar la dosis de etanol.
La agencia sigue viendo un efecto medioambiental ignorado: incluso si el etanol reduce la contaminación del aire, el desgaste temprano de las piezas puede anticipar la eliminación de metales, plásticos y caucho, aumentando los residuos automovilísticos.
El E30 sigue siendo nuevo — y el objetivo ya es mayor
La discusión se produce poco después del estreno del propio E30. La mezcla del 30% solo entró en vigor el 1 de agosto de 2025, en lugar de E27, tras pruebas realizadas por el Instituto Tecnológico de Mauá y el respaldo del CNPE. Menos de un año después, el gobierno decidió dar otro paso: la E32 está programada para comenzar el 1 de agosto de 2026, con una validez inicial de 180 días, prorrogable una vez.
El Ejecutivo defiende el cambio como una forma de reducir las importaciones de gasolina y obtener autonomía energética, y cita estudios del Instituto Mauá que atestiguan la viabilidad del E32 en coches ligeros y motocicletas. La Ley del Combustible del Futuro ya permite alcanzar el 35% (E35), siempre que se demuestre la viabilidad técnica, precisamente el punto que la MPF indica que falta.
