Para el Martin Sander de Volkswagen, los coches eléctricos deberían convencer por sus ventajas, y no por prohibiciones de motores de combustión
Para uno de los principales ejecutivos de Volkswagen, la electrificación no debería imponerse mediante prohibiciones de motores de combustión, sino conquistarse por las ventajas de la propia tecnología. La defensa está a cargo de Martin Sander, responsable de las áreas de Ventas, Marketing y Postventa de la marca alemana, quien comparó la transición en curso con la sustitución de caballos por coches a principios del siglo XX.
En una entrevista con la revista británica Auto Express, Sander contraatacó el debate sobre el fin de los coches de gasolina y diésel con una provocación: cuestionó cuándo, al fin y al cabo, habrían sido prohibidos los caballos. La respuesta, señaló, es que esto nunca ocurrió — “todavía es posible comprar un caballo hoy en día”, dijo. Incluso sin ningún veto, los animales perdieron espacio cuando el público se dio cuenta de que el vehículo motorizado era una mejor solución para desplazarse.
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Para el ejecutivo, el mismo camino debería repetirse con los vehículos eléctricos. En lugar de centrar la discusión en la fecha límite para los motores de combustión, Volkswagen sostiene que la industria explica mejor por qué un coche eléctrico puede ser superior en el uso diario, con argumentos como menores costes operativos, mayor eficiencia energética y practicidad.
Sin embargo, Sander reconoció que la adopción de vehículos eléctricos no depende únicamente de los modelos ofrecidos por los fabricantes. La infraestructura de carga, la facilidad de uso y el precio de la energía siguen siendo factores decisivos para ampliar la aceptación de la tecnología. En Brasil, donde la red de carga aún está en fase incipiente y los híbridos flexibles ganan espacio, estos obstáculos pesan aún más sobre los modelos de batería.
El discurso llega en un momento estratégico para el fabricante. En Europa, Volkswagen está preparando una nueva fase de su ofensiva eléctrica, apostando por modelos más económicos dirigidos a segmentos de mayor volumen, un campo en el que la marca históricamente ha tenido fuerza comercial. Entre ellos está el futuro ID. Polo, cuya versión de entrada se anunció en Portugal por unos R$ 146 mil (24.700 euros).