La falta de percibir los riesgos climáticos motivó la intervención de la agencia estadounidense de seguridad vial; La medida no interrumpirá el servicio de transporte
Waymo, la filial autónoma de Google, anunció la retirada de software de toda su flota de 3.791 robotaxis. La medida se hizo oficial después de que la NHTSA, la agencia federal de seguridad vial de Estados Unidos, identificara que el sistema de conducción de la empresa presentaba fallos críticos al evaluar riesgos en carreteras inundadas, permitiendo que los vehículos avanzaran en zonas de aguas profundas estancadas.
Según el organismo regulador, la incapacidad del software para detectar y prevenir inundaciones puede comprometer el control del coche y causar daños en componentes electrónicos, aumentando el riesgo de colisiones y lesiones graves. A diferencia de las retiradas tradicionales, la corrección se implementará de forma logística, aprovechando los momentos en que los vehículos regresan a los depósitos para mantenimiento y recarga.
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La decisión de la empresa se precipitó por un suceso que tuvo lugar en abril en San Antonio, Texas. Durante fuertes tormentas, un vehículo Waymo entró en una carretera considerada intransitable debido a la acumulación de agua. Aunque los sensores detectaron la situación y redujeron la velocidad, el sistema no impidió el avance en las inundaciones en una autopista de alta velocidad, lo que expuso la debilidad del software para manejar variables meteorológicas extremas.

Este episodio se suma a una lista creciente de investigaciones a las que se enfrenta la marca en Estados Unidos. Recientemente, la NHTSA abrió una investigación sobre unos 22 incidentes relacionados con el comportamiento de robotaxis, incluyendo pases ilegales de autobuses escolares y bloqueos a vehículos de emergencia como ambulancias y camiones de bomberos.
Actualmente, Waymo realiza unos 500.000 viajes semanales en ciudades como Phoenix, San Francisco y Los Ángeles. A pesar de los fallos ocasionales, la empresa mantiene la defensa de que sus sistemas son estadísticamente más seguros que los conductores humanos. Sin embargo, la actual retirada muestra que la transición a la plena autonomía aún requiere ajustes para hacer frente a fenómenos naturales impredecibles, que son clave para mantener la confianza pública en la tecnología.