Tu memoria engaña: Ferrari, Lamborghini y Porsche de los 80 se llevan el ‘stick’ de un coche eléctrico común en pruebas de drag

Un SUV eléctrico familiar supera a los superdeportivos del pasado que costaban fortunas — pero solo hasta los primeros metros; En la recta larga, ganan las clásicas

Skoda Elroq vRS superó a Ferrari, Lamborghini y Porsche de los 80 en drag (Fotos: Skoda | Divulgación)
Por João Paulo Profeta
Publicado el 13/07/2026 a las 15:00

Un SUV eléctrico familiar — uno de esos diseñados para llevar a los niños al colegio y traer la compra del mercado — humilló a tres de los superdeportivos que aparecían en carteles de dormitorio en los años 80 en una carrera a toda velocidad. La escena por sí sola resume una verdad incómoda: la memoria afectiva suele ser traicionera, y hasta los coches más rápidos de su época ahora pierden ante modelos triviales.

El autor de esta hazaña es el Škoda Elroq vRS, un crossover eléctrico que la marca checa enfrentó a un Ferrari Testarossa, un Lamborghini Countach y un Porsche 944 Turbo. La etapa era el circuito de Dunsfold, famoso por servir como pista de pruebas para el antiguo Top Gear.

SKODA 2

El resultado, previsible para quienes siguen la evolución de la propulsión eléctrica, sigue siendo un shock para los aficionados a los clásicos: la utilidad de Škoda dejó a los veteranos atrás. El secreto no está en la potencia bruta — el Elroq vRS tiene 340 CV y 55,6 kgfm de par — sino en la facilidad de entrega. Mientras que los modelos de los 80 requieren un control preciso del embrague, cambios manuales y la gestión del “turbo lag” de la época, Škoda ofrece lo llamado “apuntar y disparar“: solo hay que pisar el acelerador y la tracción total y la electrónica se encargan del resto.

Tanto es así que la victoria dice más sobre la salida que sobre el rendimiento: según el propio Skoda, el Testarossa alcanzaría de 0 a 100 km/h en 5,3 segundos, una décima parte por delante de los 5,4 segundos del Elroq vRS. La diferencia es que, en la eléctrica, esta aceleración se produce sin esfuerzo ni drama.

La ventaja, sin embargo, es el “carril corto”. El SUV tiene una velocidad máxima limitada a 180 km/h, mientras que los deportivos llegan mucho más lejos. En una recta larga, la curva es cuestión de tiempo: el Testarossa completa el cuarto de milla en unos 13,3 segundos, ya a más de 172 km/h, cerca del techo del Skoda. En una disputa de un kilómetro, las tres clásicas recuperaron el liderato sin dificultad.

Cabe recordar que el duelo surgió de un vídeo producido por la propia Skoda, más ilustrativo que científico. Aun así, aunque en la aceleración la electrificación democratizó el rendimiento, en cuanto a emoción y diseño el encanto de los 80 sigue siendo insuperable.

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