Sexo, drogas y borrachos subiéndose al camión: el retrato de Barcelona por quienes llevan 35 años conduciendo por la ciudad
Un camionero de basura señala el desorden, el consumo de drogas y la falta de respeto en el tráfico nocturno de la capital catalana, en un informe "que no tiene igual"
Publicado el 08/07/2026 a las 08:00
Conductor de camión de basura en Barcelona durante 35 años, Jordi Molina afirma que las primeras horas en la capital catalana se han convertido en un escenario cada vez más hostil, marcado por el desorden, el consumo de drogas y la falta de respeto en el tráfico. En una entrevista con el periódico Crónica Global, el profesional describió una rutina que requiere una alerta constante y que, según él, no tiene parangón en más de tres décadas de trabajo.
Heredero del trabajo de su padre, que incluso tenía su propio camión, Molina comienza su turno alrededor de las 10 de la noche, dejando la Zona Franca al servicio de CLD, una de las cuatro empresas que comparten la recogida de basura en la ciudad. Entre las dificultades diarias, señala la falta de respeto de los ciclistas, usuarios de scooters eléctricos y conductores de aplicaciones que, según el informe, ignoran las señales y el espacio de maniobra del vehículo pesado. El problema, dice, empeoró tras la pandemia.
El informe más grave se refiere al desorden nocturno en barrios como Raval y Poblenou. “Encuentro a gente defecando, orinando o teniendo sexo en medio de la calle, consumiendo drogas delante de mí y gente borracha intentando subir al camión”, describió a la publicación. Asocia parte de ese comportamiento con la desigualdad entre los distritos: desde Diagonal Avenue hacia abajo, dice, hay mucha más gente en las calles, aunque reconoce que la interpretación puede sonar “clasista”.
La incomodidad de Molina refleja los datos de seguridad del Barcelona. Según cifras de la Secretaría del Interior citadas por la prensa española, los delitos en la ciudad disminuyeron alrededor de un 6% respecto a 2024, pero el narcotráfico (27%), los episodios con cuchillos (23%) y las agresiones sexuales (4,4%) aumentaron. Una encuesta municipal también señala que parte de los residentes se siente más inseguro ante el aumento de la delincuencia y la menor presencia policial.
El viaje comienza al mediodía, con solo seis o siete horas de sueño. Molina dice que siempre ha trabajado “muy cómodo” por la noche; Lo peor, dice, son los turnos rotativos de fin de semana, cuando “la persona sale, sale con muchas ganas, y no es posible relajarse”. En cada parada, con el apoyo de dos monitores y cuatro cámaras, vierte más de 2.000 litros de basura en segundos.
La tensión constante, dice el conductor, empezó a afectar su salud y le causaba ansiedad. Propietario de una ruta fija, hoy en el barrio de Les Corts, exige más reconocimiento para una categoría que considera esencial y que a menudo se considera un obstáculo en el flujo urbano. “Sin nosotros, habría un problema muy serio de ratas y enfermedades, pero no todo el mundo lo entiende”, dice.
