La nueva batería lleva la autonomía hasta 500 km y acelera la recarga, pero el peso extra hizo que el Renault Megane perdiera tiempo de cero a 100 km/h:
Renault ha presentado el rediseño del Megane E-Tech, su hatchback eléctrico, que adquiere un aspecto más agresivo, mayor batería y mayor autonomía — pero, curiosamente, es un poco más lento. El modelo de la nueva línea cambia completamente la parte delantera y adopta una unidad con mayor capacidad, a costa de una décima de segundo más en la aceleración.
El cambio más evidente está en la parte delantera, completamente rediseñada: solo se han conservado los faros. La nueva firma luminosa, con elementos en forma de diamante dispuestos en tablero de ajedrez, acerca al Megane la identidad de modelos como el Capture y el Symbioz y le da al coche un aspecto más amplio y realista. Completando el paquete estético hay nuevas llantas de 19″ o 20″, y el inédito color Azul Satinado.

En el suelo está la evolución técnica más relevante: la batería de níquel-manganeso-cobalto de 60 kWh da paso a una unidad LFP (litio-hierro-fosfato) de 67 kWh. Como resultado, la autonomía aumenta de unos 459 km a hasta 500 km en el ciclo WLTP, cifra que Renault sigue considerando preliminar. La potencia de recarga de corriente continua aumentó de 130 kW a 165 kW, lo que permite que pase del 15% al 80% en unos 24 minutos.
Sin embargo, el paquete más grande pasa factura en la báscula: el peso extra hizo que el tiempo de 0 a 100 km/h pasara de 7,5 a 7,6 segundos, aunque la marca ha recalibrado la dirección y revisado la suspensión para mantener la agilidad. El motor sigue siendo el mismo: rotor enroscado síncrono, sin imanes de tierras raras y fabricado en Francia, con 218 CV y 30,6 kgfm enviados a las ruedas delanteras. La batería más grande también elevaba la altura del coche en 2 cm.

En el interior, lo más destacado es la llegada de Google Gemini al sistema OpenR Link, que amplía la oferta de aplicaciones y aporta funciones como el reconocimiento del conductor, capaz de cargar ajustes personalizados de asientos y medios. La gama, a su vez, se redujo a dos versiones: Techno y Esprit Alpine.
A pesar del aspecto afilado, el renovado Megane no es el coche deportivo extremo que parte del público esperaba. El presidente de la marca, Fabrice Cambolive, incluso señaló una evolución inspirada en los hot hatches, pero la apuesta, por ahora, recae en la eficiencia, la tecnología y la autonomía — y no en el rendimiento puro.









