Por R$ 137 mil en Europa, el sucesor del Polo apuesta por un interior nostálgico, espacio y autonomía para atraer compradores
Volkswagen ha presentado de una vez por todas su nuevo coche eléctrico. Es el Volkswagen ID. Polo el que aprovecha el nombre del modelo consagrado para ofrecer una alternativa más asequible en el segmento de vehículos eléctricos. Construido sobre la plataforma MEB Entry, el modelo debuta en Europa a partir de 24.995 euros. Cuesta unos R$ 146 mil — lo mismo que cobra el VW Tera High en Brasil. Sin embargo, en Europa, el foco está en rivales como Renault 5 E-Tech, entre otros.
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El ID. Polo ofrece tres configuraciones de tren motriz con un enfoque en la versatilidad urbana. Las versiones de gama de entrada entregan 115 CV o 136 CV, equipadas con baterías de fosfato de hierro litio (LFP) de 37 kWh, que garantizan una autonomía de hasta 329 km en el ciclo WLTP. La versión tope de gama, orientada a largas distancias, tiene 226 CV y 29,6 kgfm, con una batería de 52 kWh y autonomía ampliada hasta 455 km.

La transición a la tracción delantera fue decisiva para la viabilidad del proyecto. Sin el motor trasero, la cilindrada del maletero subió a 441 litros, un volumen superior al de muchos SUV compactos actuales. El modelo también presenta la tecnología V2L, que le permite alimentar equipos externos y tiene una capacidad de remolque de hasta 1.200 kg.

El aspecto exterior preserva la sobriedad del concepto ID. 2all, pero el cambio principal ocurre en la cabina. Consciente de las críticas de los propietarios sobre el exceso de controles táctiles, la marca reintrodujo los botones físicos para el aire acondicionado y los selectores rotativos de la consola.
En el panel digital de 10″, el punto destacado es el “Modo Retro”, que permite configurar los instrumentos con la estética clásica del Golf Mk1 o el Beetle. A pesar de la popular propuesta en Europa, el ID. Polo ofrece opciones de segmentos superiores, como asientos ajustables eléctricamente y masaje neumático.
