La compañía petrolera Shell muestra un coche eléctrico con tecnología capaz de hacer obsoletas las baterías gigantes

El prototipo de la compañía petrolera utiliza fluidos derivados del gas natural para reducir los costes de las baterías en un 25% y aumentar la eficiencia de los vehículos eléctricos

El concepto de carcasa demuestra que la evolución de los vehículos eléctricos puede darse en la gestión térmica, y no solo en baterías más grandes (Foto: Shell | Revelación)
Por Júlia Haddad
Publicado el 30/06/2026 a las 11:00

Conocida por su rendimiento en el sector petrolero, Shell presentó su propio coche eléctrico, pero no llegó a ser fabricante de automóviles. Llamado Shell Triple 10 Challenge, el concepto es un laboratorio sobre ruedas creado para probar nuevas soluciones de gestión térmica y demostrar que es posible aumentar la eficiencia sin recurrir a baterías más grandes.

Desarrollado en colaboración con las empresas británicas RML, Empel Systems y Horiba Mira, el prototipo no se producirá en serie, pero anticipa tecnologías que, según la empresa, pueden reducir el peso, los costes y el tiempo de recarga de los próximos vehículos eléctricos.

Triple 10 Desafío Shell 2

El nombre hace referencia a tres objetivos del proyecto. La primera fue recargar la batería del 10% al 80% en menos de 10 minutos: el prototipo cumplió el objetivo recuperando unos 245 km de autonomía en 9 minutos y 54 segundos, utilizando un cargador público de 175 kW, común en la red y no ultrarrápido. Según Shell, esto representa un avance de casi un 90% en la autonomía adicional por minuto de recarga en comparación con los vehículos eléctricos actuales. El segundo objetivo era recorrer 10 km consumiendo solo 1 kWh, una eficiencia aproximadamente un 30% superior a la de los modelos equivalentes — para comparar, un Tesla Model 3 de tracción trasera alcanza alrededor de 8 km/kWh. La tercera limitó la huella de carbono a 10 toneladas de CO₂ a lo largo de todo el ciclo de vida.

En lugar de atraer a una batería más grande, el modelo adopta un paquete de solo 32 kWh, similar al de un híbrido enchufable. La diferencia está en el sistema de refrigeración, que utiliza un fluido dieléctrico desarrollado por Shell, derivado de gas natural, en contacto directo con las celdas. El líquido mantiene la temperatura por debajo de 60°C durante los recargas rápidas, evitando pérdidas de rendimiento y permitiendo que mantenga alta potencia durante más tiempo.

El mismo circuito también enfría el motor eléctrico y los inversores, lo que reduce el número de componentes y el peso del vehículo. Además de mejoras aerodinámicas, como llantas cerradas y carrocería optimizada, el conjunto permite, según Shell, reducir el coste de la batería en aproximadamente un 25% sin comprometer la autonomía, estimada en más de 300 km en uso real.

Triple 10 Desafío Shell 3

Aunque no llega a los concesionarios, el Desafío Shell Triple 10 cumple un objetivo empresarial: demostrar que el fluido de inmersión de la compañía petrolera puede convertirse en una pieza clave de la próxima generación de vehículos eléctricos, con recargas más rápidas, menos materias primas y menores costes, utilizando, según la empresa, tecnología que ya existe y que puede escalarse hoy en día.

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