La batería de sodio finalmente debuta en los coches de serie; Entiende por qué no resulta atractivo para Brasil
La batería de sodio promete coches eléctricos más baratos y resistentes al frío, pero aún así pierde frente al litio en autonomía por kilogramo
Publicado el 23/07/2026 a las 13:00
Cada vez que el invierno llega con fuerza, los propietarios de coches eléctricos de todo el mundo sufren el mismo problema: la autonomía del vehículo se desploma con el frío. Con esto en mente, el primer coche eléctrico de producción del mundo con batería de iones de sodio llegó al mercado: el gran activo de la tecnología es precisamente que puede soportar temperaturas extremas casi sin perder carga.
El debut es el Changan Nevo A06, un sedán que se venderá en China con la batería Naxtra, de CATL, el mayor fabricante de baterías del mundo. El paquete tiene 45 kWh y ofrece unos 400 km en el ciclo chino CLTC, en una cifra similar a la de los vehículos eléctricos de entrada. La diferencia se refleja en el frío: en pruebas en Mongolia Interior, la batería mantuvo más del 90% de su capacidad a -40°C, se cargó a -30°C y continuó funcionando hasta -50°C. En baterías convencionales, la pérdida de carga alcanza el 50% en situaciones similares.

Ventajas y desventajas del sodio
El sodio tiene claras fortalezas: es aproximadamente mil veces más abundante que el litio y puede extraerse en varias regiones del planeta, lo que reduce la dependencia de unos pocos proveedores. Las células dispensan litio, cobalto y níquel, suelen ser más seguras (menor riesgo de incendio) y, por supuesto, funcionan mucho mejor con el frío.
El punto débil es la densidad energética: las baterías de sodio almacenan menos energía por kilogramo (entre 100 y 175 Wh/kg, frente a 150 a 350 Wh/kg del litio). En la práctica, esto significa menos autonomía o paquetes más grandes y pesados en los vehículos eléctricos. Por lo tanto, la tecnología debería destacar primero en coches urbanos y de menor autonomía.
Sin embargo, el precio puede ser otro punto fuerte: al utilizar materia prima barata y abundante, el sodio promete reducir el precio de las baterías eléctricas, aunque, por ahora, el coste está prácticamente ligado al de las baterías de litio más asequibles. CATL proyecta alcanzar esta paridad en 2026, pero los analistas del sector discrepan en el ritmo. Las estimaciones a medio plazo apuntan a valores en el rango de 40 a 50 dólares por kWh a medida que la producción aumenta.
