El increíble regreso del avión que estuvo “congelado en el tiempo” durante 50 años
Entiende cómo los ingenieros revivieron un caza de la Segunda Guerra Mundial enterrado a 82 metros de profundidad
Publicado el 15/05/2026 a las 20:00
Actualizado el 15/05/2026 a las 20:33
El famoso “Glacier Girl”, un caza Lockheed P-38 Lightning de la Segunda Guerra Mundial, reanudó sus vuelos a principios de mayo tras completar un calendario de mantenimiento de dos años. Operado por la Lewis Air Legends Foundation y pilotado por el veterano Steve Hinton Sr., el avión es uno de los pocos ejemplos supervivientes de un grupo que se hizo conocido como el “Escuadrón Perdido” tras pasar cinco décadas sepultado bajo el hielo de Groenlandia.
La trayectoria del avión se remonta a julio de 1942, durante la Operación Bolero. En ese momento, seis cazas P-38 y dos bombarderos B-17E Flying Fortress salían de Estados Unidos rumbo a Gran Bretaña. El grupo fue sorprendido por una fuerte nevada que obligó a un aterrizaje de emergencia en la capa polar. Aunque los miembros de la tripulación fueron rescatados con vida tras 11 días, los aviones fueron abandonados y, a lo largo de las décadas, acabaron sepultados por sucesivas capas de nieve.
VÉASE TAMBIÉN:
- Ford Transit City será la nueva furgoneta eléctrica en el mercado brasileño
- Lula otorgará crédito a los conductores de la app para que compren su propio vehículo
- BYD negocia la compra de plantas de Stellantis para dominar Europa
El esfuerzo de recuperación solo ganó fuerza en los años 80, liderado por los empresarios Pat Epps y Richard Taylor. Contrariamente a lo que predecían las estimaciones iniciales, los aviones no estaban cerca de la superficie, sino a una profundidad de unos 80 metros. La operación de rescate, realizada solo en 1992, requirió el uso de una sonda térmica llamada “Super Gopher”, que derritió el hielo para crear túneles de acceso.
Una vez alcanzada la profundidad correcta, los técnicos excavaron una cueva alrededor del P-38 para desmontarlo pieza a pieza antes de izarlo. El proceso de restauración que siguió se considera un hito en la arqueología aeronáutica: se conservó aproximadamente el 80% de la estructura original, incluyendo los motores Allison y el conjunto de ametralladoras operativas. Hoy en día, la “Chica del Glaciar” no es solo una pieza de museo, sino un testimonio funcional de la ingeniería militar del siglo XX.
