Construido sobre una nueva plataforma, el modelo apuesta por el segmento premium con suspensión neumática de doble cámara y asientos en gravedad cero
GWM presentó en China el Wey V9X SUV, un modelo de lujo de seis plazas centrado en la integración de inteligencia artificial y electrificación. El vehículo debuta en el mercado asiático en tres versiones híbridas enchufables, con precios que comienzan en 349.800 yuanes (una cifra equivalente a aproximadamente R$ 258 mil en conversión directa).
El V9X marca el debut de la plataforma Global One S en producción en serie. La nueva arquitectura del grupo se desarrolló específicamente para incorporar soluciones nativas de inteligencia artificial y conjuntos mecánicos electrificados. El calendario del fabricante prevé la expansión de la cartera a finales de este año con la llegada de variantes híbridas convencionales y 100% eléctricas.
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Bajo el capó, el SUV está equipado con el sistema híbrido Hi4, que combina un motor turbo 2.0 con una arquitectura eléctrica de 800 voltios. El set permite acelerar de 0 a 100 km/h en menos de cinco segundos. Alimentada por baterías de hasta 80 kWh, la compañía alcanza 470 kilómetros de autonomía en modo puramente eléctrico, según el ciclo chino CLTC. Con la operación conjunta de los motores, la autonomía total salta a 1.700 kilómetros.
La estrategia comercial para el segmento premium incluye ofrecer opciones de dos batallas. La configuración estándar mide 5,20 metros de largo y tiene una distancia entre ejes de 3,05 metros. La variante extendida crece 84 milímetros de longitud y 100 milímetros de distancia entre ejes, priorizando la comodidad trasera. Ambos mantienen el mismo ancho de 2,02 metros y 1,82 metros de alto.

En el habitáculo, el paquete tecnológico incluye pantallas panorámicas integradas en el salpicadero y los asientos con función de “gravedad cero”. La dinámica del vehículo se apoya en suspensión neumática de doble cámara y eje trasero volante, elementos de serie destinados a mejorar la estabilidad en curvas. En seguridad, la conducción asistida adopta inteligencia artificial para mapear riesgos y mostrar, en tiempo real, la lógica de toma de decisiones de los sensores, aumentando la previsibilidad del conductor durante la conducción autónoma.