Ejecutivos de Volvo cuentan la ‘verdad’ sobre los coches híbridos enchufables: ‘lo peor de ambos mundos’
Para el director de submarca de Volvo, el peso extra y el doble mantenimiento hacen que los híbridos enchufables sean menos eficientes que otras opciones
Publicado el 17/04/2026 a las 14:00
Actualizado el 17/04/2026 a las 14:25
Un ejecutivo de Polestar, la marca derivada de vehículos deportivos eléctricos de Volvo, ha adoptado un tono crítico respecto a la transición energética de la industria. Scott Maynard, director general del fabricante en Australia, definió los vehículos híbridos enchufables (PHEV) como “lo peor de ambos mundos”. La declaración solo refuerza la estrategia del fabricante de automoción de ignorar los motores de combustión interna para centrar las inversiones exclusivamente en vehículos 100% eléctricos.
Según Maynard, el intento de conciliar un motor de gasolina con un sistema eléctrico más robusto resulta en un conjunto innecesariamente complejo y pesado. El ejecutivo sostiene que el vehículo hereda las desventajas de ambas arquitecturas: la alta masa de las baterías y la complejidad mecánica del propelente térmico. “Acabas llevando un motor de combustión interna y un depósito de combustible a todas partes, incluso cuando no los usas”, dijo el director al portal Motor1.
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Otro punto de crítica es el mantenimiento. Tener dos sistemas independientes bajo el capó supone, en la práctica, un doble coste de revisión para el propietario. Maynard también señala un vicio en uso: muchos propietarios de híbridos enchufables rara vez usan carga externa. Sin carga eléctrica, el vehículo consume más combustible que un modelo convencional solo para desplazar el peso adicional de los componentes eléctricos inactivos.
La postura de Polestar ignora la paradoja de su propia historia, ya que su primer modelo independiente, el Polestar 1, fue precisamente un híbrido enchufable. Además, el discurso de Maynard genera desgaste diplomático dentro del grupo Geely. Esto se debe a que marcas hermanas como Volvo, Lotus y Lynk & Co siguen invirtiendo los PHEV como fuente de ingresos y volumen en mercados donde la infraestructura de carga aún está en sus inicios.
Para Polestar, sin embargo, el hardware adicional que requieren los híbridos supone un obstáculo que sacrifica el espacio interior y el rendimiento, convirtiéndose en una tecnología de transición que pierde su significado a medida que avanza la gama de coches puramente eléctricos.
