Interceptado en Inglaterra, el conductor escondió 90 kilos de la droga en las puertas del remolque y fue condenado a más de 13 años de prisión.
Un camionero polaco de 40 años ha sido condenado a 13 años y medio de prisión en el Reino Unido por intentar contrabandear una carga de cocaína valorada en unos 54 millones de R$ (9,4 millones de dólares). Para evadir la inspección aduanera, la droga fue ocultada en un envío de ropa interior de Skims — la marca de ropa de la empresaria y socialité estadounidense Kim Kardashian.
La sentencia fue dictada por el Tribunal de la Corona en Chelmsford, Inglaterra, tras investigaciones de la Agencia Nacional contra el Crimen (NCA). El caso ilustra una táctica recurrente del crimen organizado: el uso de conductores corruptos para transportar sustancias ilícitas en medio de bienes de circulación legal.
VÉASE TAMBIÉN:
El conductor, identificado como Jakub Jan Konkel, fue interceptado por agentes fronterizos mientras desembarcaba en el puerto de Harwich, en la región de Essex. Regresaba en ferry desde Hook of Holland, en los Países Bajos. Durante la inspección, el vehículo fue sometido a una radiografía.

El equipo electrónico confirmó que los 28 palés de ropa de Skims eran totalmente legítimos y que no había irregularidades mezcladas en las cajas. Sin embargo, el contrabando se encontraba en compartimentos incrustados en los marcos traseros de las puertas del remolque, que habían sido modificados. Allí, las autoridades encontraron 90 paquetes de cocaína de un kilogramo cada uno.
Las investigaciones oficiales concluyeron que ni la marca de la celebridad ni la empresa de transporte tenían conocimiento alguno de la operación criminal. La logística del tráfico se destapó después de que la policía descubriera una discrepancia en el tacógrafo del conductor: una parada no reportada de 16 minutos. Las autoridades señalan que fue precisamente en este breve intervalo cuando la droga estuvo alojada en el camión.
Tras negar inicialmente su implicación, Konkel confesó el crimen. Admitió haber aceptado llevar a cabo el transporte ilegal a cambio de un pago de solo 5.200 dólares estadounidenses (unos 29.000 r$). La cantidad del soborno se considera derisoria en vista de la magnitud del delito, representando una fracción diminuta del precio de la droga incautada en el mercado paralelo.