El fabricante de automóviles sufre escaseces inusuales en el mercado europeo y el SUV eléctrico iX1 sufre meses de retraso en las entregas
BMW se enfrenta a cuellos de botella en la producción del SUV eléctrico iX1 en Europa debido a la escasez de un componente prosaico: las básicas llantas de aleación de 17 y 18 pulgadas. Los consumidores que hayan programado recibir sus unidades para el verano europeo tendrán que esperar hasta otoño (entre septiembre y diciembre), enfrentándose a retrasos que pueden superar los tres meses. La situación afecta directamente al modelo que sirve de puerta de entrada a la línea de vehículos eléctricos del fabricante alemán.
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En un comunicado oficial a los concesionarios, BMW informó que el stock de piezas más pequeñas será insuficiente a partir de junio. El fabricante con sede en Múnich no detalló las causas específicas de la escasez por parte del proveedor, pero admitió internamente que el cuello de botella logístico llevará tiempo resolverse. La pausa en las entregas genera un efecto dominó para los clientes que vincularon la llegada del nuevo coche a la finalización de los contratos de leasing actuales o a la entrega de sus vehículos usados como parte del pago, dejando a muchos compradores temporalmente sin medios de transporte.

Lejos de representar equipamiento exótico, las llantas de 17 y 18 pulgadas son los artículos estándar más asequibles del catálogo, a menudo elegidos por su confort al conducir y, sobre todo, por su eficiencia energética. En vehículos alimentados por batería, las ruedas de menor diámetro reducen la resistencia aerodinámica y el peso no suspendido, asegurando un mayor alcance.
Mientras que el iX1, equipado con ruedas de 17 pulgadas, ofrece 515 kilómetros de autonomía, la transición al 19 pulgadas reduce la marca a 509 kilómetros. Si el conductor opta por los de 20″, la autonomía cae a 491 kilómetros. Como solución de emergencia para evitar la lista de espera, BMW sugiere que los compradores migren a las llantas más grandes de 19″. El obstáculo, sin embargo, es que este cambio requiere la adquisición de paquetes de acabado superiores, lo que hace que la factura final sea más cara en unos 1.900 euros (aproximadamente R$ 11.500).