El veto instaurado tras la tragedia de Le Mans en 1955 es revocado; El cambio permite el regreso de las competiciones de circuito, pero la infraestructura sigue siendo un problema
Suiza ha levantado oficialmente una de las prohibiciones más longevas en la historia del automovilismo al levantar la prohibición de las carreras en circuito cerrado en el país. La restricción estaba vigente desde 1955, promulgada como una respuesta drástica al desastre de las 24 Horas de Le Mans, que causó la muerte de 84 personas y conmocionó a la comunidad internacional en ese momento. La decisión del Consejo Federal Suizo marca el fin de la validez del artículo 52 de la Ley de Tráfico Vial, abriendo una nueva era para el automovilismo en el territorio alpino.
La derogación del veto es la culminación de un proceso legislativo que ha cobrado fuerza en los últimos años. En 2022, el Parlamento suizo ya había manifestado su deseo de modernizar el estándar, culminando ahora con el lanzamiento completo de eventos competitivos en circuitos circulares. Hasta entonces, la legislación local era estricta, permitiendo solo rallies y pruebas de subida de montaña, bajo la justificación de que las competiciones en pista eran inherentemente peligrosas e innecesarias.
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Con la nueva normativa, la autoridad para permitir o vetar eventos se ha transferido a los 26 cantones que conforman el país. Esta autonomía regional refleja la flexibilidad que comenzó entre 2018 y 2019, cuando se hicieron excepciones ocasionales para la Fórmula E en Zúrich y Berna bajo el argumento de la sostenibilidad y la movilidad eléctrica.
A pesar del fin del embargo legal, el regreso inmediato de categorías élite, como la Fórmula 1, enfrenta barreras físicas. Actualmente, Suiza no cuenta con circuitos que cumplan con los criterios de “Grado 1” de la Federación Internacional del Automóvil (FIA). Sin embargo, la caída de la ley regula la práctica del deporte para los talentos locales y abre espacio para inversiones en infraestructuras, permitiendo que el país, cuna de pilotos reconocidos como Sébastien Buemi y Clay Regazzoni, sueñe finalmente con su propio Gran Premio.