Con un motor Ford Performance de 750 CV y una producción limitada a 60 unidades, el modelo artesanal fabricado en Matosinhos quiere rivalizar con los gigantes del sector
El Adamastor Furia, el primer superdeportivo diseñado y fabricado íntegramente en Portugal, ha comenzado su fase final de pruebas de validación en carreteras públicas. El modelo, que representa un hito para la ingeniería automovilística portuguesa, ya circula por carreteras y circuitos europeos para afinar los últimos detalles antes de que comience la producción. Las primeras entregas a los clientes están programadas para finales de 2026.
Elaborado a mano en Matosinhos, el Furia es el resultado de años de trabajo de un equipo de 48 profesionales, centrado en crear un vehículo de nicho con un rendimiento extremo. El proyecto, que combina tecnología de vanguardia con métodos clásicos de fabricación, está dirigido a coleccionistas y entusiastas de diferentes regiones del mundo.
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A diferencia de lo ocurrido en muchos modelos, la versión de carretera del Furia será más potente que el circuito, ya que no sufre las restricciones impuestas por la normativa de las categorías GT. El superdeportivo está equipado con un motor biturbo V6 de 3,5 libras de la familia Ford Performance, capaz de entregar 750 CV de potencia y un par motor de 102,0 kgfm.
El enfoque en la ligereza es evidente en la construcción del chasis monocasco de fibra de carbono. Con un peso en seco de solo 1.100 kg, el modelo presume de una relación potencia-peso brutal. Según Adamastor, el Furia necesita solo 2,4 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h, en una cifra que lo pone en competencia directa con los híbridos y eléctricos más rápidos del mundo.

Más que la potencia bruta, la principal diferencia técnica del Furia reside en su eficiencia aerodinámica. El diseño del coche ha sido esculpido con un enfoque absoluto en la función técnica, lo que resulta en valores de carga aerodinámica superiores a los de los coches de Fórmula 2 y Fórmula 3. La versión de carretera, por ejemplo, es capaz de generar 1.000 kg de carga aerodinámica a una velocidad de 250 km/h.
Para lograr estos números sin recurrir a alerones traseros exuberantes, el equipo de ingeniería apostó por el efecto suelo. La parte inferior del vehículo tiene complejos túneles Venturi, responsables de acelerar el flujo de aire y de “adherir” el coche al asfalto, asegurando la estabilidad a altas velocidades. La velocidad máxima, a su vez, está limitada a poco menos de 300 km/h, priorizando la aceleración y el agarre lateral en las curvas.
La producción del Adamastor Furia será extremadamente limitada, con solo 60 ejemplares previstos para la versión de carretera. Con un precio base de 1,6 millones de euros (aproximadamente 9,3 millones de R$ en conversión directa), el modelo ya ha despertado el interés de coleccionistas en mercados como los Emiratos Árabes Unidos y Canadá, consolidándose como una joya rara de la ingeniería automovilística europea.