El proyecto, en colaboración con Sertran y bp bioenergy, utiliza tecnología de extensión de alcance para recorrer 650 km sin necesidad de recarga externa
Marcopolo, en colaboración con Sertran Transportes y bp bioenergy, inició la operación asistida del Volare Attack 10 Hybrid, el primer minibús del mundo en combinar tracción 100% eléctrica con un generador de etanol. El proyecto piloto se lleva a cabo en una de las plantas de BP Bioenergy y utiliza el vehículo en el transporte diario de empleados para validar la eficiencia de la tecnología en condiciones reales de uso.
A diferencia de los modelos eléctricos convencionales, el vehículo adopta la arquitectura de extensor de autonomía. En él, la tracción es totalmente eléctrica, alimentada por baterías de 120 kWh, mientras que un motor turbo 1.0 de Horse Powertrain Limited actúa exclusivamente como generador de energía, sin conexión mecánica a las ruedas. El sistema elimina la necesidad de infraestructura de carga externa, garantizando una autonomía de hasta 650 km.
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La solución busca acelerar la descarbonización en el transporte brasileño aprovechando la capilaridad de los biocombustibles. Según el fabricante, el modelo tiene un coste de adquisición menor que los autobuses puramente eléctricos y una alta tasa de nacionalización, factores que aumentan su viabilidad en flotas rurales y operaciones continuas. La iniciativa se originó hace unos tres años, con el objetivo de crear una alternativa escalable para la transición energética.
Para la bioenergía BP, el proyecto refuerza la lógica de circularidad, ya que el combustible utilizado se produce en la propia unidad. Sertran, responsable de la conducción, y la ingeniería de Marcopolo realizarán un seguimiento técnico continuo para los ajustes de rendimiento. Además de la mejora medioambiental, el modelo promete mejoras en los niveles de ruido y vibración (NVH), así como una reducción en los costes de mantenimiento debido a un menor desgaste en el sistema de frenos.
La tecnología, que integra componentes de WEG y Horse, posiciona al sector de la bioenergía como un referente en la movilidad sostenible. El proyecto destaca el potencial del etanol como vector estratégico para descarbonizar rutas de larga distancia en regiones donde el acceso a redes eléctricas de alta tensión para carga rápida sigue siendo limitado.









