Los ADAS tienen un problema que nadie quiere admitir — y Bosch dice que tienen la solución

El fabricante alemán quiere que los sistemas ADAS aprendan los hábitos de cada conductor para reducir alertas innecesarias y evitar que se desactiven

Bosch busca reducir alertas innecesarias y hacer que las funciones de asistencia sean más eficientes en la vida cotidiana (Foto: Bosch)
Por Júlia Haddad
Publicado el 16/06/2026 a las 12:00

Los sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS) se han convertido en una presencia habitual en los coches modernos, pero no siempre consiguen ganarse la confianza de quienes conducen. Las alertas excesivas, las correcciones consideradas innecesarias y las intervenciones frecuentes llevan a muchos conductores a desactivar funciones diseñadas precisamente para la seguridad.

Durante un evento de conectividad celebrado en Berlín, Bosch presentó su estrategia de “hiperpersonalización”, que utiliza inteligencia artificial para adaptar los sistemas de asistencia al comportamiento y preferencias de cada conductor. La premisa es sencilla: cuanto menos intrusivo sea el sistema, mayor será la probabilidad de que siga activo.

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Según la empresa, la mayoría de los ADAS actuales están calibrados para situaciones extremas, lo que resulta en correcciones y advertencias consideradas prescindibles en el uso diario. El efecto es paradójico: los conductores empiezan a ignorar —o simplemente a apagar— funciones importantes para su propia seguridad. Peor aún: quienes se acostumbran a ignorar las advertencias pueden acabar más expuestos que si nunca las hubieran tenido.

Uno de los ejemplos es el asistente de mantenimiento de carril. Según Holger Breuing, líder del proyecto en Bosch, el sistema debería ser más riguroso en situaciones de mayor riesgo, como el tráfico intenso a plena luz del día, y más indulgente en escenarios de baja complejidad, como una autopista vacía al amanecer. Un concepto similar se aplica al control de crucero adaptativo, que aprendería las preferencias del conductor — avanzar más rápido o mantener una distancia mayor — y ajustaría su comportamiento sin configuración manual.

El enfoque integra lo que Bosch llama una “cabina de IA”, en la que el software del vehículo analiza los patrones de uso en segundo plano para personalizar los sistemas de asistencia. La empresa se esfuerza en marcar un límite: la tecnología no debe confundirse con la conducción autónoma. En palabras de Stefan Hartung, presidente del consejo de administración de Bosch, el coche sigue siendo “cuatro ruedas y carrocería”; El software no reemplaza al hardware, solo lo hace más inteligente.

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