La depresión y la ansiedad aumentan el riesgo de accidentes de tráfico en un 72%, según el estudio

Un informe de la Universidad de Granada, en España, asocia trastornos del estado de ánimo y ciertos medicamentos con más accidentes de tráfico

La depresión, la ansiedad y el trastorno bipolar afectan la atención y la reacción al volante; Algunos antidepresivos actúan como el alcohol, (Foto: Reproducción)
Por João Paulo Profeta
Publicado el 06/07/2026 a las 08:00

Los conductores con trastornos del estado de ánimo o de ansiedad tienen un 72% más de riesgo de accidentes que la población sin estas condiciones. Esto es lo que señala un informe de la Universidad de Granada, en España, preparado a petición de la DGT —la autoridad de tráfico del país—, que revisó sistemáticamente la producción científica sobre el tema entre 2015 y 2025.

La encuesta, realizada por el centro de investigación CIMCYC de la misma universidad, examinó 288 estudios y retuvo 31 tras aplicar criterios de calidad. Según los autores, condiciones como la depresión comprometen funciones ejecutivas fundamentales para dirigir, incluyendo la atención sostenida, la velocidad de reacción y la rápida toma de decisiones. La ansiedad afecta principalmente al control de la atención, mientras que el trastorno bipolar sería el más persistente, con alteraciones que persisten incluso en fases de remisión.

Los datos que más preocupan a los investigadores son los que menos informan. Aunque aproximadamente el 34% de la población española vive con un trastorno mental, solo el 0,63% de los conductores informa de esta condición al renovar su carné en los centros de evaluación del país. El problema central, señalan, es la ausencia de un mecanismo que cruce el historial médico con la autoridad de tráfico: ni psiquiatras ni clínicos están obligados a comunicar la agencia, por lo que la seguridad acaba dependiendo de la autodeclaración del conductor.

Además del trastorno en sí, el informe destaca la medicación como un punto crítico. Los antidepresivos con propiedades sedantes, especialmente cuando se combinan con benzodiacepinas, pueden afectar la coordinación y la alerta de una manera comparable al consumo de alcohol, un efecto que los autores dicen haber medido variando la posición del coche en el carril. La combinación sería más arriesgada entre jóvenes y mayores. Por otro lado, los antidepresivos sin efecto sedante no mostraron cambios relevantes en el rendimiento al volante.

Los investigadores señalan que el estudio no prohíbe prohibir el uso de medicamentos a quienes lo usan. La conclusión es que el problema no está en la etiqueta de diagnóstico, sino en el estado clínico real del piloto: en casos de depresión parcialmente remitida, con estabilidad, las pruebas en el simulador y en pista apuntaban a un rendimiento cercano al de los pilotos sin el trastorno.

Por esta razón, el informe CIMCYC no exige leyes más estrictas, sino evaluaciones psicológicas efectivas en la renovación del permiso de conducir —con especial atención a conductores profesionales y personas mayores— capaces de identificar quién puede conducir con seguridad y quién necesita supervisión médica antes de ponerse al volante.

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