Con 1.050 CV y un diseño firmado por el antiguo director de Apple, el modelo cambia el rugido del motor de combustión por una arquitectura sin precedentes centrada en la aerodinámica y el lujo
Ferrari ha presentado oficialmente el Luce, su tan esperado y controvertido primer coche 100% eléctrico. El lanzamiento representa un cambio de paradigma sin precedentes para el fabricante de Maranello, que sustituye el rugido icónico de sus motores de combustión por un conjunto de cuatro motores eléctricos — uno para cada rueda — capaces de entregar unos brutales 1.050 CV y 137,6 kgfm.
El fabricante describe el modelo como “un rayo silencioso que reescribe las leyes de la física”: promete acelerar de 0 a 100 km/h en solo 1,9 segundos y, tan rápido, Luce tuvo su desarrollo acompañado por ingenieros de cohetes de la NASA.

Se espera que llegue al mercado en la primera mitad de 2027, y cuenta con una arquitectura eléctrica dedicada que ha permitido a los ingenieros una libertad estructural sin precedentes. El resultado es el primer vehículo de cinco plazas de la marca italiana, diseñado casi como un salón de lujo muy alto. La carrocería de cuatro puertas, con apertura central (estilo ‘suicida’, renombrado pomposamente en el material promocional como ‘puertas de bienvenida’), está hecha íntegramente de aluminio aeroespacial. Alberga un portaequipajes trasero con tapa de una sola pieza, el maletero más grande que la empresa ha ofrecido jamás.

En un movimiento poco habitual, Ferrari confió el diseño de la carrocería y la cabina a un estudio externo. El proyecto estuvo liderado por LoveFrom, una empresa dirigida por Jony Ive (legendario ex jefe de diseño en Apple) y Marc Newson. La estética rompe drásticamente con la cartera actual: los faros y traseros emergen de paneles oscuros como “aspas de luz”, mientras que los limpiaparabrisas descansan verticalmente, alineados con los pilares A — una solución centrada en mantener la fluidez perfecta de la pieza.
En proporciones, el Luce mide 5,02 metros de largo (cinco centímetros más largo que el SUV Purosangue) y 1,54 metros de alto (cinco centímetros más bajo). La ausencia del tradicional túnel central de transmisión y de los ejes cardán permitió situar la cabina considerablemente más adelante, maximizando el espacio interior.

La aerodinámica se trataba como una obsesión absoluta: el fabricante garantiza que el modelo tiene el coeficiente de arrastre más bajo jamás registrado en un Ferrari de calle. El flujo de aire se controla mediante spoilers en forma de túnel y aletas activas que “respiran” a gran velocidad, dirigiendo el aire para enfriar inteligentemente las baterías.

Para cubrir el vacío dejado por los motores V8 y V12, la marca revela que ha desarrollado una cámara de resonancia acústica patentada que amplifica las frecuencias naturales de los motores eléctricos, creando lo que llaman “la sinfonía del futuro”. En el interior, la cabina busca equilibrar los controles físicos mecanizados en pantallas metálicas y digitales, evitando la dependencia total de las pantallas táctiles. La misión de Luce es demostrar que la dinámica y el rendimiento visceral de la marca sobreviven a la era de la electrificación, intentando convencer a los puristas de que una familia alimentada por pilas aún preserva el alma de Maranello.
