Documentos filtrados revelan que los fabricantes de automóviles tienen la intención de limitar el suministro a los concesionarios ante la escasez global y los altos precios
Los fabricantes japoneses Toyota y Nissan han comenzado a preparar sus redes de concesionarios estadounidenses para un escenario de escasez de aceite lubricante. La alerta se activó tras la filtración por parte de la prensa local de un boletín interno atribuido a Toyota, seguida poco después por la revelación de un documento similar de Nissan. Los textos señalan no solo la inminencia de un racionamiento estricto, sino también la inevitable repercusión de los aumentos de precios en los servicios de mantenimiento de automóviles.
La gravedad de la situación se hizo evidente cuando Nissan confirmó la veracidad de su documento, aunque recalcó que el material era preliminar y aún no se había distribuido oficialmente a los comerciantes. El fabricante justifica que el sector automovilístico enfrenta severas restricciones globales en el suministro de materias primas y los insumos de refinado. Este cuello de botella en la producción se ha intensificado por la actual inestabilidad geopolítica en Oriente Medio, que afecta directamente a la logística y a la cadena de suministro.
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Las medidas preventivas diseñadas son drásticas: el borrador del boletín de Nissan preveía limitar el suministro de aceite Nissan genuino, incluidas las variantes fabricadas en colaboración con Mobil, a solo el 55% del volumen que cada concesionario compró en el año anterior. La fuga también prepara el terreno para que la red autorizada se encargue de los reajustes en la tabla de costes impuestos por las refinerías asociadas.
El epicentro de esta crisis inminente gira en torno a la disponibilidad del “aceite base”, el ingrediente activo químico que actúa como matriz de lubricantes. Según las explicaciones técnicas de ExxonMobil, estos aceites funcionan como la estructura central del producto final, que solo en una segunda etapa de producción recibe los paquetes aditivos responsables de limpiar y proteger los motores.
La vulnerabilidad de la industria radica en que incluso los aceites comercialmente etiquetados como sintéticos utilizan bases derivadas de petróleo altamente refinado. La alternativa técnica sería migrar en masa hacia el uso de compuestos totalmente sintéticos e independientes, como polialfaolefinas y ésteres. Sin embargo, este reemplazo aumentaría sustancialmente el coste de fabricación, consolidando el temor del mercado de que la transferencia llegue al bolsillo del conductor en los próximos meses.