En caso de crisis, Mercedes quiere que los empleados trabajen más duro sin un aumento salarial

Las medidas para reducir costes afectarían a unos 90.000 trabajadores y provocarían una reacción del sindicato en medio de la caída de los beneficios del fabricante

El fabricante de automóviles evalúa cambios para aumentar la competitividad, pero enfrenta críticas de representantes de los trabajadores (Foto: Mercedes | Revelación)
Por Júlia Haddad
Publicado el 30/06/2026 a las 13:00

Mercedes-Benz está estudiando un paquete de reducción de costes en Alemania que podría alcanzar a unos 90.000 empleados. Las medidas en evaluación incluyen el aplazamiento de un bonus salarial y la prórroga de la semana laboral de 35 a 40 horas, sin aumento de la remuneración.

Según la publicación alemana Automobilwoche, el fabricante ha decidido posponer hasta 2027 el pago de una prima que estaba prevista para julio de este año. La prestación, parte del salario definido en un convenio colectivo, equivale al 18% de la remuneración mensual de los trabajadores, y la decisión se habría tomado sin consultar previamente a los representantes sindicales. En la práctica, los empleados tendrán que esperar otro año para el dinero que estaban esperando el mes siguiente.

La empresa también está considerando ampliar la carga semanal de trabajo de 35 a 40 horas sin ajustes. El cambio supondría unas 260 horas extra al año para cada empleado, sin ningún pago adicional. La combinación de ambas medidas, el aplazamiento de la prima y las jornadas de trabajo más largas y gratuitas, fue lo que más irritó al personal alemán.

La propuesta provocó una reacción inmediata por parte del sindicato. Para el presidente del Consejo de Empresa de Mercedes, Ergun Lümali, las medidas no son “un concepto convincente para el futuro”. Contraatacó la idea de que la empresa ganaría competitividad obligando al personal a trabajar más duro sin cobrar por ello y argumentó que el camino pasa por la innovación, productos atractivos y mano de obra cualificada.

El movimiento no es aislado. Al igual que Volkswagen, que ha estado adoptando medidas para reducir costes y recuperar competitividad, Mercedes atraviesa un momento de fuerte presión, en una presión que se extiende por toda la industria automovilística alemana. El fabricante está lidiando con aranceles comerciales, una demanda de coches eléctricos inferior a lo esperado y una desaceleración en el mercado chino, un mercado clave para la marca donde sus rivales locales avanzan rápidamente.

Hasta ahora, Mercedes no ha confirmado públicamente si los cambios ya están decididos o si aún dependen de la negociación con los representantes de los trabajadores. El caso tuvo repercusiones en la prensa alemana al exponer la magnitud del ajuste que los fabricantes del país intentan hacer para contener los costes.

Los números explican el endurecimiento. En 2025, los beneficios ajustados antes de intereses e impuestos de la división de automóviles de Mercedes-Benz cayeron a unos 28.300 millones de reais (4.800 millones de euros), frente a 8.700 millones de euros (aproximadamente 51.300 millones de reales) en el periodo anterior. El beneficio del grupo cayó a R$ 48.400 millones (8.200 millones de euros), desde 13.700 millones de euros (unos R$ 80.800 millones).

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