Tras especulaciones y la visita de Trump, el fabricante estadounidense apuesta por las firmas del motor para contener el avance de la competencia local
Tesla ha anunciado oficialmente que su avanzado sistema de conducción autónoma (supervisada) está finalmente disponible en China, el mayor mercado automovilístico del mundo. La confirmación, realizada a través de la red social X, extiende la funcionalidad a un grupo selecto de mercados que ya incluye Estados Unidos, Canadá, Australia y Corea del Sur.
El movimiento estratégico ocurrió, casualmente, apenas una semana después de la visita del presidente Donald Trump al país asiático, en la que Elon Musk participó activamente como delegado comercial en la reunión con el presidente chino Xi Jinping.
El lanzamiento de la tecnología llega en un momento crítico y pone fin a meses de intensa especulación, que se reforzó poco después de que la división china del fabricante abriera vacantes urgentes para ingenieros de pruebas de conducción autónoma y etiquetadores de datos.
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La oferta del sistema de conducción se considera vital para que Tesla retome su ritmo de crecimiento en el país. Gigantes tecnológicos locales como Xiaomi y Huawei ya ofrecen sistemas avanzados de conducción urbana como estándar, erosionando la histórica ventaja competitiva de la marca estadounidense.
Más que innovación, FSD también representa un pilar financiero estructurado en ingresos recurrentes procedentes de suscripciones. Pero Tesla se enfrenta a un doble dilema: para cumplir con las leyes de privacidad de China, la empresa se ha asociado con Baidu y ha establecido un centro de datos local en Shanghái. Por otro lado, los bloqueos impuestos por Estados Unidos a la exportación de chips avanzados impiden el ensamblaje de superordenadores en China para procesar toda esta información.

Con el nuevo lanzamiento, el fabricante está intentando revertir un escenario comercial muy adverso. Entre enero de 2025 y abril de 2026, Tesla registró una caída en las ventas en el mercado doméstico chino en 12 de los 16 meses, consolidando una caída del 15,05% en los primeros cuatro meses de este año.
El rendimiento a corto plazo ilustra el desafío: solo en abril, la caída en las ventas nacionales respecto a marzo alcanzó un significativo 53,74%, limitado a 25.956 vehículos matriculados. El balance de la Gigafábrica de Shanghái no fue más grave solo gracias al fuerte ritmo de exportaciones, que totalizaron 53.522 unidades en el mes – el segundo mayor volumen de su historia – lo que aseguró un aumento del 127% en los envíos al extranjero en el periodo de cuatro meses.