El fabricante proyecta un escenario "knockout" para marcas más pequeñas y apuesta por fábricas en Brasil y Europa para mantener su escala
El mercado automovilístico chino, el mayor centro mundial de vehículos eléctricos, ha iniciado un proceso de reestructuración que debería resultar en una reducción drástica en el número de fabricantes y unidades de producción. BYD, líder actual en el sector, proyecta que los próximos cinco años estarán marcados por una “limpieza” en el mercado interno, impulsada por la saturación de la demanda y el fin de los incentivos gubernamentales.
Según Wang Chuanfu, presidente del fabricante de automóviles, el sector ha entrado en una fase de “eliminación”, en la que solo las empresas con gran eficiencia y producción podrán sobrevivir a la intensa guerra de precios. En 2023, la marca alcanzó la cifra histórica de 3,02 millones de vehículos vendidos, pero el escenario de desaceleración en China puso en alerta la necesidad de diversificar geográficamente.
VÉASE TAMBIÉN:
Para mitigar la exposición a las fluctuaciones de la economía local, BYD se ha fijado como objetivo equilibrar su balanza comercial para finales de 2026. El objetivo es que el volumen de exportaciones y ventas de vehículos fabricados fuera de China corresponda al 50% de los ingresos totales de la empresa. La estrategia pretende transformar la marca en una potencia global menos dependiente de un único mercado de consumidores.
La expansión industrial es el pilar de este cambio. Actualmente, el fabricante opera unidades en Brasil, Tailandia y Uzbekistán, y está preparando la inauguración de una planta en Hungría para servir como puerta de entrada al mercado europeo. Al producir localmente, el fabricante también busca eludir las barreras arancelarias y reducir los costes logísticos, consolidando su presencia en regiones con un potencial de crecimiento mayor que el saturado escenario chino.