De vuelta al pasado: Porsche estudia volver con su motor refrigerado por aire

Project combina refrigeración líquida con ventiladores de alta capacidad y conductos de aire para mejorar la aerodinámica y reducir el peso en los coches deportivos de la marca

La patente de Porsche muestra un motor bóxer con flujo de aire canalizado y ventilador de alta capacidad (Arte: AutoPapo)
Por Júlia Haddad
Publicado el 25/05/2026 a las 10:00

Porsche ha presentado una patente que propone el rescate parcial de una de sus marcas registradas: los motores refrigerados por aire, definitivamente abandonados en 1998 con el final de la generación 993 del modelo 911. Sin embargo, el nuevo proyecto de ingeniería no es un paso atrás, sino una solución híbrida. El fabricante alemán ha desarrollado un sistema que combina refrigeración líquida convencional con un flujo de aire forzado de muy alta capacidad, con el objetivo de optimizar la aerodinámica y reducir el peso de sus coches deportivos.

Según la documentación presentada, el motor bóxer de seis cilindros sigue dependiendo de galerías de refrigerante. La innovación radica en la encapsulación del conjunto mecánico dentro de una gran estructura que canaliza el aire. Un ventilador sobredimensionado tira del flujo externo, obligándolo no solo al bloque y al cárter — que vuelven a las clásicas aletas de disipación térmica — sino también al sistema de escape y a los turbocompresores.

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Eficiencia aerodinámica y complejidad mecánica

La principal ventaja de esta tecnología es que permite reducir drásticamente las dimensiones de los radiadores delanteros. En algunos casos, Porsche está considerando usar solo un radiador compacto en la parte trasera del vehículo. Esto disminuye la resistencia aerodinámica frontal, reduce el volumen de líquido circulante en el coche y alivia la tensión continua de la bomba de agua, lo que se traduce en una mayor eficiencia energética.

Sin embargo, la ganancia aerodinámica afecta a la complejidad mecánica. Para gestionar el enorme volumen de aire—estimado en 5.800 pies cúbicos por minuto, más del doble de la capacidad generada por los ventiladores del antiguo 911—el sistema requiere un control preciso. La patente describe que la hélice tendrá su propio embrague e incluso una pequeña transmisión con múltiples engranajes para ajustar la velocidad de rotación a la demanda térmica del motor.

Diseñada para su aplicación en vehículos de motor central o trasero, como las líneas 718 y 911, la solución aún no tiene fecha confirmada para llegar a las líneas de montaje. Sin embargo, el registro muestra el esfuerzo de la ingeniería de Stuttgart por eludir los requisitos medioambientales modernos sin restar valor a la arquitectura que consagró la marca.

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