La investigación revela planes de retención salarial y coacción en Hungría que podrían amenazar los planes de expansión del fabricante en Occidente
BYD se enfrenta a nuevas acusaciones de violaciones de derechos humanos, actualmente en construcción de su primera fábrica europea, situada en Szeged, Hungría. Una investigación de China Labor Watch (CLW), informada por Automotive World, señaló pruebas de horas de trabajo agotadoras y coacción contra trabajadores chinos en la obra de la empresa, lo que plantea nuevas dudas sobre la cadena de suministro del fabricante durante su expansión global.
VÉASE TAMBIÉN:
El informe CLW, estructurado a partir de entrevistas con 50 trabajadores, describe infracciones sistemáticas. Los trabajadores informaron de turnos de hasta 14 horas al día, sin descanso semanal, sumando más de 70 horas de trabajo en siete días. La organización también identificó el uso de visados de negocios en lugar de permisos de trabajo formales. Esta maniobra administrativa limitó el acceso de los empleados al sistema sanitario local y creó un ambiente de coacción bajo la posibilidad de deportación inmediata.

Los testimonios también detallan la retención de salarios por períodos de hasta tres meses y la recaudación de las tasas de reclutamiento, una práctica que puede derivar en la servidumbre por deudas incluso antes del inicio de las actividades en el lugar.
Las prácticas señaladas en el continente europeo tienen similitudes con la historia del fabricante de automóviles en Brasil. En 2024, los inspectores laborales identificaron condiciones degradantes en las obras del Polo de Camaça (BA), con antecedentes de retención de pasaportes y hacinamiento de alojamientos.
El vínculo entre ambos casos es el desempeño del mismo subcontratista, Jinjian Construction Group. BYD ha declarado que la responsabilidad operativa y legal recae en las empresas externalizadas. Sin embargo, las infracciones provocaron la inclusión de la empresa matriz brasileña en la “lista sucia” de trabajo esclavo del gobierno federal en abril de 2026, una decisión que restringe el acceso de la empresa a líneas de financiación pública en el país.
La instalación en Hungría es el pilar principal de la estrategia de BYD para eludir los aranceles de importación de la Unión Europea sobre vehículos eléctricos. Sin embargo, el nuevo primer ministro húngaro, Peter Magyar, declaró que el país aplicará estrictamente las normas de seguridad laboral del bloque, vetando la operación debido a la precariedad del trabajo inmigrante.
Las repercusiones también llegan a otros mercados. CLW remitió los datos de su investigación al gobierno de Canadá, advirtiendo sobre riesgos éticos en la cadena de producción de la marca. La medida tiene el potencial de imponer nuevas barreras burocráticas y comerciales a los planes de expansión del fabricante en Norteamérica.