Una encuesta basada en 1.600 millones de kilómetros recorridos indica que la degradación de las baterías de coches eléctricos es menor de lo esperado por los consumidores
Una encuesta realizada por la consultora Recurrent reveló que la autonomía de las baterías de coches eléctricos sigue siendo significativamente más estable a lo largo del tiempo de lo que sugiere el sentido común. El estudio, basado en el análisis de más de 1.600 millones de kilómetros recorridos en condiciones reales, indica que el desgaste de los componentes es menos pronunciado de lo que temen los posibles compradores.
Según los datos, los vehículos eléctricos conservan, de media, el 97% de la autonomía original tras tres años de uso y alrededor del 95% tras cinco años. En la práctica, un coche capaz de recorrer 482 km cuando es nuevo mantendría una autonomía aproximada de 459 km tras medio decenio de circulación.
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Los resultados tienden a reducir la inseguridad del consumidor en la transición a la movilidad eléctrica, ya que la longevidad de las baterías es uno de los principales factores en la depreciación del vehículo. El hallazgo de una degradación lenta favorece la apreciación del mercado de coches usados, reduciendo el riesgo financiero en la reventa.
La encuesta destaca que el 68% de los modelos fabricados en 2023 siguen superando las estimaciones oficiales de autonomía, incluso teniendo en cuenta variables como el estilo de conducción y el envejecimiento natural. Marcas como Cadillac, Ford, Hyundai, Mercedes-Benz y Rivian están entre las que mejor rinden en mantener el control tras cinco años.
La eficiencia se atribuye a avances tecnológicos como nuevas arquitecturas célula-a-paquete y sistemas térmicos mejorados. Además, los fabricantes utilizan un margen de reserva de batería que se libera gradualmente mediante actualizaciones por aire para compensar la pérdida física de capacidad a lo largo del tiempo.