El jefe del Ministerio de Minas y Energía confiesa que aumentará por la fuerza el porcentaje de etanol en la gasolina
Esta vez, el ministro Alexandre Silveira no buscó engañar a nadie y declaró públicamente – alegando motivos de guerra – que no respetará la Ley del Combustible del Futuro. Y autorizar por la fuerza el aumento del porcentaje de etanol en la gasolina, del 30% al 32%, “durante 180 días, de forma temporal”. Cualquier actitud del gobierno hacia sustituir los combustibles fósiles por biocombustibles debería merecer el aplauso de la sociedad brasileña. Pero sin causar nunca pérdidas técnicas y financieras al conductor, por no respetar el requisito legal de demostrar la “viabilidad técnica” del nuevo porcentaje de alcohol en la gasolina.
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El ministro afirma que el nuevo contenido ya se ha probado cuando el etanol de gasolina pasó del 27% al 30%. Media verdad: las pruebas con 32% se realizaron debido a la prudencia que debe mantenerse (tolerancia) debido a las variaciones naturales de la mezcla cuando el contenido aumentó del 27% al 30%. En otras palabras, la adición de E30 a E32 requeriría pruebas con 34% de etanol.
Otro problema, no hecho público, es que las pruebas con etanol al 32% causaron problemas en algunos coches y especialmente en motocicletas, que se negaban a “arrancar” en las mañanas más frías. Abraciclo, una asociación de fabricantes de motocicletas, alertó oficialmente al gobierno sobre esta preocupación en agosto del año pasado, cuando la gasolina E27 pasó a E30.
Un asunto técnico: los motores de nuestros coches fueron diseñados para gasolina E22 (22% de alcohol) y no se conocen las consecuencias a largo plazo de este aumento, que ahora alcanza los 10 puntos porcentuales (o 45%) en la mezcla. Simplemente por la ausencia de las pruebas de compatibilidad necesarias del nuevo combustible impuesto por el gobierno al conductor.
Finalmente, dado que el valor calórico del etanol es menor que el de la gasolina, nuestros bolsillos volverán a sufrir porque habrá un aumento en el consumo de combustible. Existen ventajas medioambientales reducir un combustible fósil por otro derivado de la caña de azúcar y el maíz. Pero no se puede creer al ministro Silveira, que una vez más afirmó una compensación por el aumento del consumo con la reducción del precio de la gasolina en la gasolinera. Repite la misma promesa del gobierno —no cumplida— en los últimos incrementos en el porcentaje de alcohol autorizados por su Ministerio de Minas y Energía.