El sistema "Chassis 2.0" utiliza sensores y cámaras para anticipar irregularidades en la carretera y preparar la suspensión antes del impacto
El fin de los baches causados por baches en las carreteras podría estar cerca gracias al avance de la inteligencia artificial aplicada a los sistemas viales. El proveedor alemán ZF ha presentado su nueva estrategia, llamada “Chasis 2.0”, que utiliza una combinación de hardware, software e IA para anticipar imperfecciones en la carretera y adaptar el comportamiento del vehículo incluso antes del impacto.
El pilar central de esta evolución es el sistema AI Road Sense. A diferencia de las suspensiones electrónicas convencionales, que reaccionan cuando el neumático alcanza irregularidades, la tecnología ZF analiza las condiciones de la carretera en tiempo real. Esto permite ajustes automáticos en la suspensión y el equilibrio dinámico del coche, preparando el chasis para el tipo de superficie que el piloto encontrará a metros de distancia.
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La propuesta consolida una tendencia de “leer la carretera” que ya ha movilizado a otros gigantes del sector. Honda, por ejemplo, utiliza datos GPS y sensores para monitorizar las carreteras, mientras que Jaguar Land Rover se apoya en radar y ultrasonidos para evaluar terrenos todoterreno. La diferencia de la solución ZF radica en la acción directa: el software Cubix gestiona los datos para reconfigurar continuamente parámetros como la amortiguación y la distribución del par, priorizando la estabilidad.
El sistema también incorpora funciones activas de reducción de ruido y reconocimiento de comportamiento del conductor, adaptando el vehículo al estilo de conducción identificado. La tecnología se ofrecerá en tres niveles de complejidad: Estándar, que utiliza datos ya existentes en el coche; Advanced, que añade cámaras para detección de superficies; y el Premium, equipado con sensores LiDAR capaces de generar un mapeo tridimensional de la carretera con un alcance de hasta 25 metros.