Las pruebas en Noruega bajo temperaturas de -32°C exponen limitaciones químicas de las baterías; En el sur del país, la pérdida de distribución puede alcanzar el 20% en días de helada
El rendimiento de los coches eléctricos (VE) se enfrenta a un cuello de botella crítico en condiciones de hielo, como reveló la prueba anual del Norwegian Automobile Club (NAF). La caída en autonomía se produce porque el frío inhibe las reacciones químicas dentro de las células de ion de litio, aumentando la resistencia interna y haciendo que el electrolito sea más viscoso. Además, la ausencia de calor residual del motor requiere que la batería de alto voltaje alimente el sistema de calefacción de la cabina, drenando energía que de otro modo se usaría para viajar.
En Brasil, donde los registros recientes en la Serra Catarinense alcanzaron los -10,4 °C, el impacto es menos severo que los -32 °C registrados en Noruega, pero sigue siendo relevante. Las estimaciones basadas en datos técnicos indican que, a temperaturas cercanas a 0 °C —comunes en el invierno austral— la pérdida de autonomía puede variar entre el 10% y el 20%. En heladas más intensas, esta tasa puede llegar al 25% en modelos sin sistemas avanzados de bomba de calor.
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La prueba realizada por el Club de Automóviles Noruego (NAF) y la revista Motor fue una verdadera “tortura” para los coches eléctricos: 27 vehículos fueron conducidos en convoy desde Oslo hasta las montañas Dovrefjell con temperaturas de hasta -32 °C. El protocolo era estricto, con los coches funcionando hasta que se detenían por completo por falta de carga. La pérdida media fue del 38% en comparación con el ciclo WLTP, pero algunos modelos premium fallaron estrepitosamente. El Mercedes-Benz CLA y el Volvo EX90 perdieron un 48% y un 49% de su autonomía oficial, respectivamente. El Tesla Model Y también se quedó corto, entregando 359 km de los 629 km prometidos.
Por otro lado, marcas chinas como Xpeng y MG registraron las caídas más pequeñas, de alrededor del 29%, demostrando una gestión térmica superior. Otra empresa asiática que tuvo buenos resultados fue Hyundai, con alrededor del 39% de las pérdidas de Hyundai Inster.