La marca alemana afirma que aún no es necesario un hatchback eléctrico y que centrará las inversiones en nuevos modelos y en la plataforma SSP
Volkswagen ha vuelto a enfriar los planes para el lanzamiento de un Golf totalmente eléctrico. Tras especulaciones sobre la posibilidad de que el modelo sustituyera a la versión de combustión, el fabricante comenzó a defender la coexistencia entre ambas propuestas. Ahora, el CEO de la marca, Thomas Schäfer, ha declarado que el hatch eléctrico no es una prioridad en este momento y que no será necesario en un futuro próximo.
Según Schäfer, Volkswagen sigue centrada en ampliar la gama de vehículos eléctricos de la familia ID. Modelos como el ID.4 e ID. Buzz ya forman parte de la estrategia global de la marca, mientras que se espera que nuevos vehículos, como ID. Polo, ID.3 Neo e ID. Cross, amplíen la gama en los próximos años. Un futuro ID. Tiguan también está en los planes.
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El aplazamiento del Golf eléctrico estaría vinculado a limitaciones presupuestarias y al coste de modernizar la planta de Wolfsburg para la producción de vehículos eléctricos. Además, Volkswagen sigue trabajando en el desarrollo de la nueva plataforma SSP (Plataforma de Sistemas Escalables), una arquitectura que servirá de base para la próxima generación de vehículos eléctricos del grupo.
El SSP utilizará un sistema eléctrico de 800 voltios y baterías más avanzadas, así como una nueva arquitectura de software desarrollada en colaboración con Rivian. La colaboración ganó fuerza después de que Volkswagen se convirtiera en el mayor accionista de la empresa norteamericana, en un movimiento estratégico para acelerar la evolución tecnológica de la división eléctrica.
A pesar de ello, el Golf no será el primer modelo en utilizar la nueva plataforma. Según Schäfer, las marcas premium del grupo tendrán prioridad en la adopción de SSP, empezando por Audi y Porsche, antes que Volkswagen en sí.