La versión tope de gama de la furgoneta cuenta con suspensión rebajada, llantas de 19 pulgadas y detalles deportivos, manteniendo el motor original
Volkswagen presentó en Europa la nueva Transporter Sportline, una versión tope de gama de la furgoneta que busca transmitir el aura de los icónicos modelos GTI al segmento de vehículos comerciales. La estrategia de la marca alemana se centra en una estética agresiva y un comportamiento dinámico mejorado, manteniendo la versatilidad de los motores originales — que van desde turbodiésel (TDI) hasta híbridos enchufables y opciones 100% eléctricas.
Visualmente, la identidad deportiva se evidencia con la clásica franja roja en la parrilla delantera, una firma histórica de la línea de rendimiento del fabricante. El paquete visual también incluye un kit de carrocería exclusivo, compuesto por faldones laterales, parachoques rediseñados y detalles negros brillantes que sustituyen al cromo tradicional.
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Para diferenciar el modelo de una furgoneta de carga convencional, Volkswagen invirtió en cambios mecánicos puntuales pero efectivos. El principal es la adopción de muelles de la marca Eibach, que reducen la suspensión en 29 milímetros. El ajuste no es solo por estética: pretende mejorar el manejo y la estabilidad en curvas, reduciendo el centro de gravedad del SUV.
El chasis sigue la propuesta deportiva con llantas de aleación de 19 pulgadas con acabado oscuro, que llenan los pasos de rueda de forma más robusta. El contraste visual se refuerza con la pintura roja en lugar de los espejos y molduras negras, creando el paquete “Black Style” de serie en esta versión.
En el interior, la Transporter Sportline justifica su posicionamiento premium con un paquete de equipamiento superior al de las versiones de trabajo. Además de una ergonomía mejorada, el modelo ofrece tecnologías de segmentos de lujo, como:
El modelo se venderá tanto en configuración furgoneta como en Kombi de pasajeros, con opciones de distancia entre ejes corta o larga.















