El estudio en el Reino Unido analizó 8.000 vehículos y demostró que la salud media de las baterías sigue por encima del 95%, incluso después de años de uso
La durabilidad de las baterías, uno de los principales temores de quienes se plantean comprar un coche eléctrico, puede ser mucho mayor de lo que sugiere el sentido común. Un nuevo estudio británico con datos reales de uso ha revelado que el desgaste de estas piezas es significativamente menor de lo que se imaginaba anteriormente, desmitificando la idea de que el reemplazo temprano sea una norma en el segmento.
La investigación, realizada por la empresa de diagnóstico Generational, analizó más de 8.000 vehículos eléctricos y comerciales ligeros de 36 fabricantes diferentes en el Reino Unido. Con unidades de hasta 12 años de uso y un kilometraje que alcanza los 256 mil km, la encuesta señaló que el estado medio de salud de las baterías se mantiene en un 95,15% expresivo.
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Los datos muestran que la pérdida de capacidad ocurre de forma bastante lenta. Entre los vehículos con cuatro a cinco años de uso, la capacidad media registrada fue del 93,53%. En modelos con ocho a nueve años de circulación, el índice de salud se mantuvo alrededor del 85%. Sorprendentemente, incluso los coches que ya han superado la marca de los 100.000 kilómetros han mostrado una salud entre el 88% y el 95%.
Estas cifras superan con creces el margen del 70%, el límite mínimo generalmente adoptado por los fabricantes de automóviles para considerar la eficiencia de baterías. En la práctica, muchos de estos coches pueden alcanzar el final de su vida útil estructural aún con la batería original en buen estado, asegurando una mayor seguridad en la compra y reventa de coches usados.
Esta longevidad es el resultado de más de una década de avances continuos en la ingeniería automovilística. La evolución de la composición química de las células, combinada con sofisticados sistemas de gestión térmica y software que optimiza los ciclos de carga y descarga, ha reducido drásticamente la degradación y protegido el hardware del desgaste innecesario.
Hoy en día, los fabricantes dependen tanto de la tecnología que ofrecen garantías de ocho a diez años en los componentes. Según la tendencia señalada en el estudio, la expectativa práctica es que los vehículos eléctricos modernos puedan permanecer operativos entre 15 y 20 años con una capacidad significativa de baterías, dependiendo únicamente de hábitos adecuados de carga y mantenimiento.