La integración de baterías y motores chinos con marcas como Fiat y Peugeot pretende contener el avance de BYD en un escenario de pérdidas y presión sobre Stellantis
Stellantis está negociando la ampliación de su colaboración con Leapmotor de China para integrar las tecnologías de vehículos eléctricos del fabricante asiático en modelos de marcas de gran volumen en Europa, como Fiat, Opel y Peugeot. La iniciativa, revelada por fuentes de Bloomberg cercanas a las negociaciones, pretende reducir los costes de producción y acelerar la respuesta del conglomerado automovilístico ante la ofensiva de rivales chinos como BYD y MG Motor.
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El enfoque de las discusiones es el acceso a sistemas avanzados de propulsión por baterías y eléctricas (tren motriz). Si el acuerdo se lleva a cabo a finales de este año, Stellantis se convertirá en el primer gran fabricante occidental en adoptar la arquitectura estructural y el software de un fabricante chino para mantener su cartera en el continente europeo.

La medida se produce en un contexto de fuerte presión financiera: a principios de este mes, el fabricante anunció deducciones de 22.200 millones de euros (unos 26.100 millones de dólares), reflejando la pérdida de cuota de mercado y la caída de beneficios. La nueva estrategia, bajo el liderazgo del CEO Antonio Filosa, intenta frenar la sobrecapacidad industrial y la desaceleración global de la demanda de coches eléctricos.
Sin embargo, existen obstáculos regulatorios significativos. Las empresas están valorando cómo sortear las preocupaciones sobre la seguridad de los datos y las nuevas normas estadounidenses que, a partir de 2027, prohíben la venta de vehículos conectados con tecnología procedente de China o Rusia. El cumplimiento de estos estándares es vital para la operación global de las marcas implicadas.
Stellantis afirmó que está en conversaciones regulares para ampliar la cooperación con Leapmotor, una empresa conjunta creada en 2023 tras una inversión inicial de 1.100 millones de dólares. Actualmente, el grupo posee el 15% del fabricante chino. Aunque las acciones subieron un 0,6% en Milán tras la noticia, las acciones han caído un 31% en el año.