Creada para atraer inversores, la división eléctrica ha perdido sentido estratégico; 11.000 empleados serán reabsorbidos por la sede central
El experimento de Renault con una división corporativa separada exclusivamente para vehículos eléctricos tiene fecha de finalización. El grupo francés confirmó la extinción de Ampère como entidad independiente, con la reintegración completa de las operaciones en la empresa matriz prevista para julio de 2026. La decisión, liderada por el director de operaciones François Provost, supone una revisión de la ruta estratégica destinada a reducir los costes estructurales y burocráticos.
La medida revierte el movimiento iniciado en 2023, cuando el fabricante segregó sus operaciones eléctricas en un intento de valorar el negocio como una “startup” interna. Sin embargo, la cancelación de la Oferta Pública Inicial (OPV) de la unidad a principios de 2024, motivada por la volatilidad del mercado financiero y la desaceleración de la demanda de vehículos eléctricos en Europa, vació el propósito original de la separación.
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A pesar de la disolución administrativa, la agenda de electrificación de la marca permanece sin cambios. Las plantas francesas de Douai, Maubeuge y Ruitz continuarán produciendo modelos estratégicos como el Renault 5 y el nuevo Scénic, así como trenes motrizes eléctricos. La diferencia ahora estará en la gestión: al eliminar a Ampère como entidad legal separada, Renault elimina una capa de complejidad administrativa.

La evaluación interna es que el mantenimiento de estructuras duplicadas generaba lentitud, algo incompatible con la necesidad de competir con la agilidad de los fabricantes chinos. Sin la inyección de capital externo que surgiría de la OPV, la unificación de cuentas y procesos se convirtió en la forma lógica de optimizar el flujo de caja.
La junta aseguró un punto sensible de la transición: no habrá recortes en el personal. Los aproximadamente 11.000 empleados que actualmente dependen de Ampère —incluidos ingenieros de software y especialistas en fabricación— serán reabsorbidos por Groupe Renault. La intención es preservar el capital intelectual desarrollado en los últimos años, esencial para las próximas fases de electrificación.
Con la “casa en orden” y bajo control unificado, Renault espera acelerar la toma de decisiones, centrando los recursos en el producto final en lugar de consumir energía en la gestión de dos empresas separadas.