Influencer lideró un cruce para exponer los atolleros de la región, pero acabó prohibido por circular con un vehículo todoterreno en una carretera federal
El biólogo e influencer digital Richard Rasmussen vio su vehículo UTV incautado por la Policía Federal de Carreteras (PRF) el pasado sábado por la noche (21), en el municipio de Careiro da Várzea (AM). La aproximación tuvo lugar en un tramo de la BR-319, a pocos kilómetros de embarcar en el ferry con destino a la capital, Manaus.
Rasmussen lideró la “Expedición Transamazónica” junto al influencer fitness Renato Cariani. El grupo recorrió unos 1.500 kilómetros en siete días, enfrentándose a barro y enormes lodazales en BR-230 y BR-319. El objetivo del día era documentar y dar visibilidad nacional al aislamiento logístico y a las precarias condiciones de infraestructura a las que se enfrenta la población que depende de esas autopistas.
La retención del vehículo se debió a las normas del Código de Tráfico Brasileño (CTB): los UTV se clasifican como utilitarios todoterreno, desarrollados estrictamente para su uso en senderos, terrenos accidentados y propiedades rurales. Como no cuentan con los elementos de seguridad necesarios para la aprobación de carreteras, la legislación prohíbe la circulación continua de estos modelos en carreteras federales abiertas y vías urbanas.
El momento de la multa se retransmitió en directo en las redes sociales de Rasmussen. Aunque reconoció formalmente que los agentes estaban cumpliendo con la ley, el biólogo se quejó de lo que llamó “trabajo parcial” por parte de las autoridades. Argumentó que, en la misma carretera, es habitual que los residentes locales viajen en motocicleta sin casco o en vehículos irregulares sin que se les acerque. “Es necesario realizar una inspección exhaustiva, no solo puntual”, acusó.
Para el influencer, el episodio no eclipsó el propósito del viaje de mostrar que el abandono en la carretera castiga a los habitantes de la región. “El Amazonas no está hecho solo de árboles y animales, sino de personas”, dijo. Tras el incidente, Rasmussen consideró que el debate público había sido fomentado con éxito y anticipó que planeaba una nueva incursión en el bosque en dos meses.