La novedad promete comodidad similar a la de las clases superiores a un coste menor, reflejando la tendencia de modularidad en la aviación comercial
La aerolínea estadounidense United Airlines ha anunciado una nueva apuesta para mitigar la incomodidad de los pasajeros en vuelos de larga distancia. Apodado “Relax Row”, el concepto permite convertir los asientos de clase económica normales en una superficie plana similar a una cama. La empresa espera que la novedad entre en operación comercial a partir de 2027.
Según la propuesta, el cliente podrá comprar una fila entera, compuesta por tres asientos. La gran diferencia está en la ingeniería de los asientos, que tienen reposapiernas ajustables. Cuando se elevan 90 grados, se alinean con el asiento, formando una zona continua y plana. Para acercar la experiencia a la comodidad que ofrecen las clases altas, la empresa proporcionará un kit de descanso con protector de colchón, una manta de dimensiones ampliadas y almohadas extra. Las familias que viajan con niños pequeños también disponen de kits con objetos lúdicos.
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Según el calendario de United, la tecnología se implementará gradualmente en más de 200 aeronaves de la flota de fuselaje ancho, específicamente en los modelos Boeing 787 Dreamliner y Boeing 777, con su finalización prevista para el año 2030. En cuanto a la disposición de la cabina, cada avión estará configurado con 12 de estas filas modulares, estratégicamente situadas en la zona de transición entre la economía tradicional y la económica premium.
Aunque el anuncio aporta frescura al mercado norteamericano, la arquitectura no es algo desconocido en la aviación global. El precursor del formato fue Air New Zealand, que ha estado operando el sistema Skycouch durante años. El modelo neozelandés es bien aceptado por el público, incluso con las limitaciones de espacio inherentes a una cabina económica estándar.
Para los viajeros, la principal ventaja de “Relax Row” radica en la relación calidad-precio. La alternativa ofrece un nivel de descanso superior al asiento vertical por una fracción del precio que cobra un billete de clase business. La iniciativa refleja una tendencia reciente de las aerolíneas a diversificar las opciones tarifarias, buscando monetizar el espacio en aeronaves y atraer pasajeros dispuestos a pagar por más comodidad sin necesidad de migrar a cabinas premium.