Las fuerzas iraníes han clasificado empresas como Tesla, Apple y Microsoft como "objetivos legítimos" por supuesta colaboración en operaciones de inteligencia
El Cuerpo de Guardianes Revolucionarios Islámicos de Irán ha elevado el tono de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio amenazando directamente a las gigantes tecnológicas estadounidenses. En un comunicado oficial, la organización militar afirmó que las empresas acusadas de colaborar con operaciones de inteligencia y logística militar estadounidense podrían convertirse en objetivos de represalias directas.
La lista de empresas clasificadas como “objetivos legítimos” por el régimen iraní incluye nombres como Tesla, Microsoft, Apple, Google, Meta, Intel, IBM, Nvidia y el fabricante de aviones Boeing. Según el CGRI, el ataque sería una respuesta a la muerte de los líderes militares iraníes en los recientes enfrentamientos en la región, intensificando la retórica de guerra contra los activos civiles estadounidenses.
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Informes publicados por el portal estadounidense The Hill indican que los responsables de seguridad ya han ordenado la retirada inmediata de los empleados de estas empresas de instalaciones críticas situadas en Oriente Medio. La alerta se extiende a los civiles que viven o trabajan en zonas cercanas a centros de datos y oficinas de estas corporaciones, con la recomendación de buscar refugios seguros ante ataques inminentes.
En el sector automovilístico, la amenaza recae específicamente en Tesla. Aunque mantiene su sede en Estados Unidos, el fabricante de automóviles de Elon Musk ha estado ampliando su infraestructura de carga y centros de distribución en mercados estratégicos como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Catar. La inclusión de la marca en la lista refleja la percepción iraní de que las tecnologías de conectividad y los satélites vinculados al ecosistema de la empresa tienen un uso militar dual.
Analistas internacionales advierten que llevar a cabo ofensivas contra infraestructuras corporativas civiles supondría una violación del protocolo en conflictos modernos, con el potencial de desencadenar contraataques masivos por parte de Washington. La crisis pone a raya la seguridad de las operaciones empresariales globales y puede afectar al suministro de componentes tecnológicos esenciales.