La legislación municipal prohíbe los ciclomotores en las vías bici y hace obligatorio el uso de cascos; Una asociación industrial critica la medida para el riesgo de tráfico
El Ayuntamiento de Río de Janeiro publicó el Decreto nº 57.823/2026, que redefine completamente las normas de circulación para la ‘micromovilidad’ eléctrica en la capital de Río de Janeiro. El objetivo de la gestión municipal es organizar el espacio vial urbano y reducir los accidentes que involucran bicicletas eléctricas, scooters y ciclomotores. Sin embargo, la Asociación Brasileña de Vehículos Eléctricos (ABVE) ha criticado públicamente la medida, alegando que las nuevas restricciones exponen a los conductores a mayores riesgos al empujarlos hacia el tráfico denso.
La nueva legislación municipal cobró impulso tras las consecuencias de un atropello mortal en el barrio de Tijuca. Según el texto, el municipio busca separar los vehículos más rápidos del flujo tradicional de ciclistas y peatones, estableciendo estrictos requisitos de seguridad, carriles de circulación y estandarización de los modos.
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Las normas dividen el equipamiento en categorías distintas (autopropulsadas, bicicletas eléctricas y ciclomotores), aplicando normas específicas para cada una. Los cambios clave incluyen:
A pesar del esfuerzo de la ciudad por reorganizar el tráfico de Río, ABVE sostiene que el texto entra en conflicto con la Resolución nº 996/2023 del Consejo Nacional de Tráfico (Contran). Para la asociación industrial, al expulsar ciertos vehículos ligeros de la red ciclista y obligarlos a compartir asfalto con autobuses y coches, el decreto municipal penaliza una forma de movilidad sostenible y crea un escenario de grave inseguridad vial.