El sector crece por tercer año consecutivo impulsado por las exportaciones, pero los altos tipos de interés y el avance de las importaciones chinas ponen a prueba a la industria nacional
La industria automovilística brasileña cerró 2025 con un crecimiento en la producción y las ventas por tercer año consecutivo, resistiendo la desaceleración económica en la segunda mitad del año y el alto nivel del tipo de interés básico.
Según un balance publicado por Anfavea (Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotrices), la producción totalizó 2,644 millones de unidades en el año, un aumento del 3,5% respecto a 2024. El resultado estuvo impulsado principalmente por el mercado exterior: las exportaciones se dispararon un 32,1%, sumando un total de 528,8 mil vehículos enviados, lo que ayudó a compensar el ritmo más lento del consumo interno.
En el mercado nacional, las matriculaciones aumentaron un 2,1%, alcanzando los 2,690 millones de unidades. El volumen, aunque positivo, sigue siendo unos 100.000 vehículos por debajo del nivel de 2019, el periodo previo a la pandemia. El rendimiento de diciembre, inflado por las agresivas promociones de quema de acciones por parte de los fabricantes, fue decisivo para asegurar el cierre en números positivos.
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Para 2026, la entidad proyecta una expansión moderada del 3,7% en la fabricación, con el objetivo de alcanzar los 2,741 millones de unidades. Se espera que el crecimiento se concentre en vehículos ligeros, mientras que el segmento pesado sigue buscando recuperarse.
Sin embargo, el escenario de crédito restringido penalizó severamente al segmento de camiones, que es más sensible a la financiación. La categoría registró una caída global del 9,2%, con una caída del 20,5% en las ventas de modelos pesados.
Igor Calvet, presidente de Anfavea, clasificó las proyecciones para 2026 como un «optimismo contenido». Según el ejecutivo, el mantenimiento de la tasa Selic en niveles altos y las incertidumbres geopolíticas globales siguen dificultando una recuperación más robusta de la industria.
Otro punto destacado del balance fue el cambio estructural en las importaciones, que creció un 6,6%. Por primera vez en la serie temporal, los vehículos procedentes de fuera de Mercosur y México —con China desempeñando un papel absoluto— representaron la mayoría de las importaciones vendidas en el país. Los modelos chinos representaron el 37,6% de las 498 mil unidades traídas desde el extranjero.
Para este año, la tendencia es frenar esta entrada masiva de vehículos electrificados asiáticos, reflejando el inicio de la producción local de estas marcas y la recomposición gradual del Impuesto a la Importación, cuya siguiente etapa entrará en vigor en julio.