La exposición 'Viajes en Familia' en CARDE reúne a iconos como Simca Jangada y Caravan SS para narrar la evolución del transporte familiar hasta el auge de los SUV
Mucho antes de que los SUV se volvieran omnipresentes en las calles brasileñas, la posición de vehículo oficial para viajes familiares pertenecía a otro segmento, ahora prácticamente extinto en los concesionarios: los familiares. Para rescatar este recuerdo, el museo CARDE (Coche, Arte, Diseño y Educación), en Campos do Jordão (SP), inaugura la temporada 2026 con la exposición «Viajes en Familia».
Abierta hasta el 23 de febrero, la exposición reúne 12 ejemplos que trazan la cronología del transporte familiar entre los años 50 y 90. La comisaría propone un corte que va desde la opulencia de las ‘bañeras’ norteamericanas hasta la funcionalidad de los modelos nacionales que democratizaron el turismo por carretera en el país.
VÉASE TAMBIÉN:












Entre los momentos históricos destaca el Chevrolet Nomad de 1956, un icono del diseño de la «edad de oro» de Detroit, y el raro Simca Jangada. Derivado del sedán Chambord, el Jangada es un referente de la industria local y evoca el romanticismo de los primeros viajes de larga distancia por carreteras brasileñas aún en construcción.
La exposición también explora la performance, disipando la imagen de que el «coche familiar» debe ser monótono. El ejemplo más grande es el Chevrolet Caravan SS de 1978: equipado con el motor de seis cilindros de 4,1 litros del Opal, representa la cima de los familiares deportivos nacionales.
El contraste tecnológico es otro punto destacado: la simplicidad mecánica de los motores neumosféricos de Volkswagen (presentes en el Kombi y la variante) comparte espacio con la sofisticación francesa del Citroën DS Break y su revolucionaria suspensión hidroneumática. La cronología avanza a lo largo de los años 80 y 90 con éxitos de ventas como el Ford Belina, el Fiat Panorama y el Volkswagen Parati GTi, pionero en la inyección electrónica entre familiares.
La ruta termina abordando la transición cultural que selló el destino de los familiares. La presencia de un Chevrolet Veraneio simboliza el eslabón perdido: un clásico que, con su robusto tamaño y capacidad de carga, anticipó el deseo del consumidor moderno que culminaría en la hegemonía actual de los SUV.